En una carta publicada el 13 de octubre pasado, la señora Liliana Ordóñez manifestó su disconformidad con el resultado del último concurso de poesía Felipe Aldana que organiza la Editorial Municipal de Rosario. Ordóñez acusa a los ganadores por ser jóvenes y haber publicado poemas en internet o cursado musicoterapia, y regaña a la Editorial Municipal por haber contratado un jurado cuya elección contradice sus hábitos de lectura. Sin entrar en juicios valorativos sobre las obras participantes, que para eso se designó un jurado de prestigio nacional –Eduardo D’Anna, Fabián Casas, Ana Porrúa–, cabe informar que los poetas concursantes lo hacen de manera anónima, por lo que a la hora de dar el veredicto el criterio de los jurados no se ve afectado por consideraciones extraliterarias. Buena parte del reconocimiento que tiene el premio municipal de poesía Felipe Aldana está basado en la imparcialidad y transparencia de sus mecanismos de selección. Cada dos años, los poetas de la ciudad cuyas obras no hubiesen sido distinguidas por el jurado de turno pueden volver a presentarse para ser reconsideradas por un nuevo jurado.





























