Naciones Unidas advirtió ayer que “las vidas de ocho millones de personas están en riesgo” por las inundaciones que devastan Pakistán, mientras crece la ira entre los desplazados por la ineficaz distribución de agua, alimentos y medicamentos.
“Se trata de un desastre de proporciones inmensas, tanto por la extensión del área, como por las necesidades de la gente, que son el doble de las del terremoto de Haití”, dijo Maurizio Giuliani, vocero de ONU para las ayudas humanitarias, quien coordina las acciones de socorro en ese país.
Estimaciones gubernamentales indican que cerca de 20 millones de personas fueron afectadas directa o indirectamente por las inundaciones, mientras al menos cinco millones perdieron sus viviendas producto de la lluvia y el desborde de ríos que inundó un área tan grande como Austria y Suiza juntas.
Naciones Unidas distribuyó hasta ahora tiendas y lonas plásticas a cerca de 900 mil personas sin techo y está alimentando a otras 770 mil.
El objetivo es llegar a al menos a dos millones de afectados “pero por ahora no es posible pues desde el punto de vista logístico la distribución del material es extremadamente difícil, y falta suficiente financiamiento”, dijo el vocero del organismo internacional.
Para garantizar agua potable a 3,5 millones de niños que están en riesgo de infecciones “se necesitan al menos dos millones de dólares al día”, agregó Giuliani.
Armados con palos. Anteayer, en tanto, decenas de hombres armados con palos bloquearon una carretera para exigir que la ayuda se distribuya pronto, en otra muestra de la creciente ira de los damnificados por la ineficiencia del impopular gobierno para enfrentar una crisis de esta magnitud. Por su parte, el coordinador de emergencias de Unicef en el país surasiático, Oscar Butragueño, confirmó ayer la aparición de brotes epidémicos relacionados con la contaminación de las aguas y advirtió que “están causando estragos entre cientos de miles de afectados y amenazan con disparar la mortalidad”.
La prensa local había informado durante la semana pasada sobre la muerte de decenas de personas, mayoritariamente niños, por el tétanos, problemas de gastroenteritis o respiratorios, mientras algunos medios locales denunciaron un brote de cólera, aunque el gobierno paquistaní no confirmó esta versión.
El director en Pakistán de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Guido Sabatinelli, por su parte, calificó la situación como “muy peligrosa” y vaticinó que “el problema aumentará cuando el agua retroceda”, por lo que se registrarán más muertes, hecho ante el cual pidió reforzar la prevención.
Hasta la fecha se han detectado al menos 87.761 casos de diarrea aguda, 83.050 de enfermedades respiratorias y 113.045 de enfermedades cutáneas, como la sarna, según datos recogidos por la ONU en consultas médicas. Hasta ahora, la tragedia se cobró la vida de unas 1.400 personas, según las autoridades paquistaníes, aunque Naciones Unidas cifra este número en más de 1.600.
Las inundaciones provocadas por lluvias torrenciales del monzón afectaron cerca del 20% del país, barrieron pueblos enteros y anegaron tierras fértiles y configuran la peor catástrofe de la historia del país.
Cerca de una semana después de haber pedido a la comunidad internacional 460 millones de dólares de ayuda para socorrer a los seis millones de damnificados más vulnerables, la ONU sólo había recibido ayer el 35% de ese montante. l (Télam)