Marce, a pesar del gran dolor que hoy sentimos respetaremos tu sueño, porque por algo te has ido. Te buscaremos al pasar por tu casa, en los libros que dejaste, en la música, en las poesías, en la radio, en un mate, en la nota apurada que una vez escribiste, en tu perfume que quedó impregnado en nuestros sentidos, en tu gran sonrisa, que es la que hoy nos mantiene vivos. Te buscaremos en los niños, en esos rincones en los que juntos hablamos, nos reímos, nos enojamos, nos abrazamos y hasta muchas veces lloramos. Te buscaremos en los "te quiero" que pronunciaste y en los que a diario demostraste. Nunca dejaremos de buscarte, porque quienes te conocimos sabemos dónde hacerlo. Y al recordarte no pronunciaremos la palabra muerte, porque la llama que dejaste encendida no se va a apagar por el simple hecho de que hoy no estés. Las personas como vos no se mueren nunca, sólo se duermen de a ratos. Te fuiste hace muy poquitos días y demasiado rápido, como en un abrir y cerrar de ojos, pero queremos que sepas que te damos gracias por haber dejado las huellas que dejaste en nuestros corazones y en nuestras vidas. Tu entrega siempre fue darlo todo por el otro. ¡Cuánto te vamos a extrañar!






























