Estoy tratando de hurgar dentro de mí algunas palabras esperanzadoras, que nos sirvan de "ideas-fuerza", como la libertad y la igualdad lo fueron para la Revolución Francesa. Y sin querer hacer una revolución, tratar por lo menos de encontrar las utopías que tenía antes que vinieran a decirme qué tenía que pensar y hacer todo "en cuadrado", que las curvas no existen, que mi ética no es la adecuada; y entonces no me surge una idea, una creación, una inspiración. Porque nada se puede crear si antes de hacer algo te establecen las formas, los modos a los que te tenés que atener. No tenés ni siquiera el desafío de contrarrestar lo que hacen mal con algo bueno, porque el mal, en el que están enloda todo lo que tocan, cierra puertas, inmoviliza, aparta, silencia, entristece, ofende, asfixia. Te convierte en oveja de redil, te escupe la cara, te aprisiona los pensamientos. Quizás somos muchos los que nos sentimos así, y de algo sirve el pensar que el cuadrado está mal, que no vamos a poder vivir siempre en un mundo angular y empecemos a amar las curvas, que son las de los caminos, las de las montañas, las que conviven con todas las formas, que nos permitirían ser libres. Se nos va la vida en esto y es demasiado feo como para tolerarlo.



























