Nuevamente la noticia que vuelve a afectarnos es la de la medida cautelar que aplica la Justicia con respecto a la canalización desde Sanford hacia el río Carcarañá, medida que frena, al menos por ahora, la ejecución de las obras. Al responder preguntas en un medio radial, hace unos días, referidas a que si el volumen de agua agregado al río por ese medio no afectaría la situación de quienes se ubican más cerca de la desembocadura, el ministro Antonio Ciancio declaró, seguramente en otras palabras, que sólo lo haría en mínima medida, mencionando un tanto a la ligera algunas cifras basadas en algún cálculo apresurado y urgido por las circunstancias. Habría que ver cuál es la medida que el ministro considera mínima y si coincide con la de los que sufrimos las consecuencias aguas abajo. ¿Todavía el ministro desconoce el daño que venimos sufriendo quienes vivimos y trabajamos por esta región más cercana a la desembocadura? ¿Todavía no acusó recibo del daño ecológico debido a la contaminación por agroquímicos, o vayan a saber qué productos tóxicos expandidos generosamente por efecto de las inundaciones? La lógica del ministro al menospreciar los daños es la misma de quienes él cuestiona, porque realizan canales en forma anárquica, para conseguir un mejor aprovechamiento de los campos, sin tener en cuenta a quienes perjudican. Claro, es comprensible, es mucho más fácil acordar con un grupo de vecinos y/o dirigentes comunales una solución rápida a un planteo molesto en un clima preelectoral, que decidirse a tomar medidas de fondo que apunten a darle un solución sustentable al problema, contemplando el interés de todos, solución que por otra parte ha tenido entre sus manos el señor ministro, en la figura de un proyecto que permitiría una solución integral y que cuenta con la promesa de financiación por parte del Estado. El proyecto en la figura de un aliviador (no un desvío) permitiría el control de desbordes por encima de una marca determinada que evitaría los desbordes y actuaría como regulador sólo en esos casos, no afectando el caudal normal del río. De esta forma sería posible evitar los daños ecológicos y materiales que provocan las inundaciones. El ministro desconoce la importancia del ecosistema del Carcarañá. Este ecosistema es único en la provincia, ya que se diferencia de los ríos de llanura, transitando en su serpenteante recorrido, pozones, quebradas y rápidos más propios de ríos de sierras o montañas y que abriga en sus márgenes sinuosas e irregulares, con desniveles pronunciados, una riquísima flora y fauna autóctona que atrae a visitantes de todo el país. ¿El ministro cree que es casual que tanta gente quiera vivir junto a sus márgenes, y que se esmere y se comprometa en cuidar y resaltar su belleza natural? Señor ministro, cuando pase por nuestra región, dé una vuelta en auto o como quiera a lo largo del río y a lo mejor cambia de opinión para bien de todos y no sólo de algunos. Las gestiones pasan, las obras quedan.
































