Desde 1986 pertenezco a la obra social de los Profesionales del Arte de Curar (Ospac), y tengo a cargo además a mis tres hijos. Siempre realicé mis aportes en tiempo y forma. Pero vaya paradoja, el Arte de Curar “no quiere que sus profesionales se curen de nada”. Mi grupo familiar y yo pertenecemos al plan “A”. A lo largo de estos 27 años todo lo que he recibido por respuesta de mi obra social es “Plan A sin cobertura”. Como ejemplos puedo citar la resonancia magnética de rodilla de mi hijo cuando sufrió rotura de ligamentos, la resonancia de cráneo y demás estudios de mi hija cuando padeció una trombosis de vena retiniana, entre otras. Días atrás, el rechazo de dos análisis bioquímicos (osteocalcina y piridolinas) para evaluar mi osteoporosis. Siempre vino a nuestro rescate Iapos, obra social a la que pertenecemos a través de mi esposo. Teniendo en cuenta que aporto a Ospac en concepto de jubilación y obra social más de 2.000 pesos por mes, pregunto a quien corresponda: ¿será que los afiliados del plan “A” sólo aportamos toda una vida para que nuestra obra social cubra las prestaciones de salud de los “afiliados de privilegio del plan B”?































