Vivo en el tramo más céntrico de avenida Pellegrini y puedo ver desde mi ventana edificios en construcción, en los cuales vislumbro, con total asombro, a personas sin el casco protector. No es mi fin denunciar a nadie en particular, sacaría fotos para eso. Pero sí llamar a la reflexión. Cómo puede ser que habiendo leyes tan estrictas sobre estos temas todavía se siga con negligentes posturas de las cuales ya conocemos los resultados. Y acá habría que sacarse la careta todos, porque es bien sabido que muchos, no todos por cierto, de los empresarios, contratistas y subcontratistas abaratan costos e incluso obvian ciertas medidas de seguridad. Pero hay también gente honesta y sé que existen planillas con las entregas de ropa (casco incluido) que deben firmar los obreros para recibirlas y a su vez las empresas hacerlas firmar para poder presentarlas a los diversos controles. Se trata de sentido común, ya sea obrero, ingeniero o quien sea la persona que se encuentre en ese lugar, ya desde los cimientos se hallan rodeados de alambres, tablones y clavos. Cómo pueden entonces aceptar trabajar en dichas condiciones en altura, y cómo puedo verlo yo tan fácilmente y pasar desapercibido para el resto.



































