Mis padres están asociados a Ostel, obra social de empleados telefónicos. En su momento, la elección era esta obra social o Pami, y considerando los 35 años de trabajo de mi mamá en la empresa Entel, luego Telecom, pareció la correcta. La oferta sanatorial era amplia y considerando que se venía la edad complicada era útil, pues podían elegir los médicos para sus dolencias. Hoy, con más de 70 años ambos, deben reconsiderar su asistencia médica ya que les fueron "sacados" del listado todos sus médicos. Y cada día que se comunican con la sede de Buenos Aires son menos y más limitados los beneficios. No sólo tienen que sobrevivir con una jubilación miserable (considerando que fueron más de 30 años de aportes), sino que para mantenerse con sus médicos de confianza deben pagar en forma particular las consultas y los estudios, sin mencionar que muchos de los medicamentos no figuran en el vademecum autorizado. ¿Ese es el respeto que les debemos a nuestros mayores? ¿Ese es el futuro que nos espera a todos? ¿O necesitan engrosar gente en Ansés y Pami para seguir pagando campañas proselitistas?
































