Creo que estos veintiún argentinos muertos, más los que quedaron vivos con heridas psicológicas muy fuertes, tienen que ser la bisagra en varios aspectos, uno de ellos es algo muy importante, es hora de que el Estado nacional, provincial o municipal empiece a mirar a nuestros héroes anónimos, nuestros bomberos. En cada municipio, en cada comuna de nuestro país, hay que llamar al jefe de bomberos y preguntarle qué les hace falta. No pueden armar rifas, cenas, bailes para cambiarles dos cubiertas a las motobombas; no puede ser que nuestra ciudad por ejemplo muestre al mundo a un bombero tratando de alcanzarle agua a una persona que se estaba ahogando con el humo porque la escalera no llegaba. Es urgente señores concejales entre otras cosas tratar sobre tablas y aprobar por unanimidad el sistema de escalera más extenso que haya en mercado y que nuestros bomberos lo tengan disponible. Urge que nuestra ciudad esté preparada materialmente. ¿Cómo una ciudad tan rica situada en el corazón sojero del país no tiene un helicóptero propio para situaciones extremas? ¿Cuánto vale comprarlo, mantenerlo? Sería interesante conocer la respuesta, sería interesante que se presente ese proyecto. Humanamente el trabajo de todos fue merecedor de ese aplauso general que conmovió hasta las lágrimas. Se trabajó en muchos aspectos como en el Primer Mundo y felicito por ello a nuestra Municipalidad y a nuestro orgulloso sistema sanitario; pero por favor, prioridad número uno es poseer todos los elementos necesarios. El mantenimiento de un cuartel de bomberos debe estar en el presupuesto municipal, ya que ellos están en todas las catástrofes enfrentando situaciones tremendas. Hay que darles el lugar de importancia que merecen, ellos se juegan la vida por nosotros, hay que ayudarlos para que puedan seguir haciéndolo, tratando de minimizar sus propios riesgos. Al fin y al cabo, no nos olvidemos de que son voluntarios y nos sirven de ejemplo para explicarles a nuestros hijos lo que significa amar al prójimo.
































