Había oído malos comentarios respecto a la atención brindada en el complejo de cines Sunstar, ubicado en El Portal, y el pasado 26 de mayo lo experimenté en carne propia. Llegamos a las 13.30, muy poca concurrencia, éramos siete personas en la sala 7. En boletería nos atiende una mujer que no tiene para darnos todo el vuelto y al decir que lo retiro al salir de la función me contesta que si llega a tener me lo da. La proyección de la película comenzó 13 minutos atrasada y fuera de foco por lo que no podíamos leer los subtítulos que se veían cortados al medio. Luego de salir a avisar otro de los espectadores, al solucionarlo ya habíamos perdido el comienzo de la película. Al retirarnos pedimos hablar con algún encargado y nos derivan con Sergio Casanova, a quien solicitamos el libro de quejas. En ningún momento mencionaron la palabra "disculpanos"; es más, tuvimos que soportar la risa burlona de la compañera de la boletera que nos atendió. Lamentablemente, lo que planificamos como un momento de placer se transformó en un bajón sumado a la impotencia de sentir que estábamos reclamando a "nadie".































