En febrero del '86, Jacobo Winograd hizo saltar la banca del Casino de Mar del Plata. "Cuando vino Colorado el 32, casi me desmayo o me muero directamente". Sin esa vehemencia característica del mediático, los gobernadores no opositores celebran que haya salido en la jefatura de Gabinete también el Colorado, en este caso Diego Santilli, para aceitar el vínculo con las provincias después de dos años y medio de desaire.
“La clave es que Santilli tenga poder de decisión”. Esa es la conclusión que saca el Gobierno de Santa Fe con la designación del nuevo jefe de Gabinete. Saben que la tozudez de los Milei es más fuerte que todo y puede deglutir al Colorado por más que lo hayan empoderado.
Así y todo, confían en que después de que le hayan dado semejantes herramientas con la Jefatura de Gabinete y el Ministerio del Interior, Santilli tenga cierta autonomía y se diferencie de su antecesor, Manuel Adorni, quien estuvo pintado antes del escándalo por su patrimonio y, después, directamente fue un holograma.
Creen que desde ahora puede ser distinto porque “el gobierno entendió que tiene que cumplir”. En realidad, la gestión libertaria siempre actúa igual: en plena convulsión habla de una nueva etapa dialoguista, pero cuando se le pasa la ansiedad vuelve a las andanzas altaneras.
Colorado y charlatán
Pasó 2025 tras la derrota bonaerense y luego la victoria en las intermedias. Ahora promete gestión más "política" apelando a la casta más casta posible, Santilli, luego de pisar el abismo por Adorni.
Un indicio para fundamentar la expectativa es que el hombre de las injustificaciones patrimoniales no funcionaba en el vínculo con la provincia sino a través de Santilli.
Maximiliano Pullaro siempre tuvo diálogo con el recién designado, por más que le esquivó a la foto cuando asumió al frente de Interior.
El domingo pasado vieron juntos el Turismo Carretera en Rafaela. Esta semana puede darse otro encuentro en Buenos Aires, donde es una posibilidad que participe Gustavo Coria, vicejefe de Gabinete del Interior, exsecretario de Interior.
Coria deberá tratar con las provincias más que el propio Santilli, abocado a un sinnúmero de funciones en su nueva superárea.
Eso genera dudas en la Casa Gris respecto de la operatividad futura, aunque garantiza ida y vuelta. “Es de la escuela Santilli... Nunca un no”, deslizan acerca del nuevo ariete.
Habrá que ver si la figura de la diputada nacional, presidenta del PRO santafesino y exvicegobernadora Gisela Scaglia puede sacar provecho del viejo vínculo macrista con el Colorado.
Santilli, Pullaro y el piloto Mariano Werner en Rafaela, la semana pasada.
Sin embargo, el problema de Scaglia no es la predisposición, o el diálogo que destacó, sino la dinámica y conducción del multipartidario bloque Provincias Unidas (PU) que preside, bastante resbaloso de llevar adelante para la exvicegobernadora, según coinciden algunas voces amigas y opositoras.
Y no es menor. En Diputados se cocinan las pretensiones del programa del gobierno y el desafío del pullarismo parece ser comer juntos, no que los manden a la olla. Compleja tarea.
Por todo esto razonan que, con el ministro empoderado, no debería cambiar demasiado el recorrido hecho hasta ahora. ¿Qué significa esto? Que a lo que se comprometa Santilli pueda cumplirse.
Pero el jefe de Gabinete acaba de decir que "diálogo por dialogar, no, porque el chamuyo para que todo siga igual no sirve". Deja entrever que el diálogo no es gratis, que siempre algo a cambio hay y, en ese sentido, se arrima tácitamente el apoyo a medidas libertarias y hasta ensayos electorales. En fin, política.
Lo que viene
La experiencia con Guillermo Francos era buena en términos personales, y muy floja en capacidad de cumplimiento. Con Adorni no había diálogo ni cumplimiento. Ahora, con Santilli, habrá buen diálogo pero la incógnita es la del inicio de la nota: que realmente ejerza de jefe de Gabinete y lo dejen hacer.
Hay un montón de temas que la Nación dejó morir y Santa Fe no logró resolver. Obra pública, rutas, medicamentos -dejó de mandar hasta los oncológicos-, el pago de la deuda histórica y las compensaciones de deudas (Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas) . “Nos deben dos palos”, cuentan. Se refieren a los grandes, billones.
Hay algo que parece urgente y relativamente con chances luego de dos años de maniqueo: la transferencia de la hoy detonada ruta A012, clave en el tránsito hacia los puertos y para lanzar el esquema de cobro único de transporte.
¿Qué logró Santa Fe de parte de la Nación estos años? Poco y nada. El gobierno provincial parece haber quedado acorralado en la voluntad de la Casa Rosada que, directamente, decidió no tener. Eso destroza el progreso del sistema político y el desarrollo de un país que se vale de obligaciones, no sólo de objetivos fiscales.
Ese vacío de recursos al que sometió la Nación a las provincias no es solo culpa del gobierno mileísta sino también de parte del sistema que, en algún punto, no lo cuestionó y permitió la deformación de las responsabilidades públicas.
¿Cómo puede ser que decida cortar el chorro de la Caja de Jubilaciones sin más y mantenerlo en el tiempo? Santa Fe tuvo que ir a la Justicia y rogar que le den un fallo a favor o negociar una vez que las circunstancias políticas ayudaran. Se hace tedioso avanzar.
Hasta no cumplió con la ley de financiamiento universitario a la que le habían dado vuelta el veto. Por eso, los espacios no opositores a la Nación apuestan a que realmente haya un cambio de rumbo, más político, honrado y hasta decente, que cumpla con lo básico.
Pullaro está en esa. Con una ficha sobre el paño, Colorado el 32, mirando de reojo por si en una jugada debe levantar todo para no perder. Porque el clima electoral empieza a meterse de lleno y condiciona. Sobre todo las decisiones de un jefe de Gabinete. Y Karina Milei aún no mostró las armas.