En pocos días más se hará la procesión a pie a San Nicolás. Dicha movida religiosa convoca a miles de creyentes y a su vez genera gravísimos inconvenientes a todos los habitantes que viven en las localidades sobre la Ruta 21, ya que se corta totalmente la circulación sobre dicha ruta durante muchas horas para dar paso a estos señores que optaron por flagelarse los pies. Creo, desde mi íntima convicción, que si Dios existiera vería con mejores ojos que estas personas hicieran algo por su prójimo, como ir a un hospital a cuidar un enfermo, o a un geriátrico a hablar con gente mayor que padece soledad, o cualquier otra cosa que se transforme en bien para el otro. Caminando sólo se lastiman los pies y perjudican a miles que no encuentran el colectivo para ir a estudiar o trabajar porque la ruta está cortada. Recuerdo una frase del genial Alejandro Korn: “Los creyentes levantan catedrales; los ateos, hospitales”.



























