César Luis Ayala, el muchacho de 26 años que el viernes había sido baleado por dos jóvenes para robarle los 30 mil pesos que llevaba para comprar un auto,murió el sábado a la noche en el hospital Centenario. Por el homicidio fueron detenidos un chico de 15 años y un joven de 18 quienes, según fuentes policiales, fueron apuntados por una testigo.
Mauro el Gordo R., de 15 años, fue detenido mientras caminaba por Magallanes y Bielsa, cerca del lugar del hecho. El adolescente es hermano de un joven que estuvo detenido por el crimen de un comerciante en Empalme Graneros (ver aparte). La testigo les dijo a los investigadores que el chico fue quien disparó contra Ayala.
Por su parte, Gabriel Walter I. fue apresado en su casa de Garzón y Magallanes, acusado de ser el cómplice del menor.
También volvió a ser demorado, ayer a la mañana, Alejandro V, un joven de 24 años que acompañaba a la víctima al momento del hecho. "El juez ordenó que amplíe su declaración en la comisaría 12ª y luego sea liberado", explicó una fuente policial.
Un auto. César Ayala fue asaltado el viernes, pasadas las 22, en Bielsa y Rouillón, en la zona más empobrecida del barrio Ludueña. La víctima, que era empleado en una cadena de supermercados, recibió un disparo que le perforó el cráneo y le dejó orificios de entrada y salida.
César fue internado en terapia intensiva del hospital Centenario en coma grado 4 y asistido por un respirador artificial. Pero su vida se apagó a las 22 del sábado.
Días antes había pedido un préstamo para comprarse un auto que había visto en internet. Y el viernes había ido junto con un cuñado a la zona de Pellegrini y Gutenberg para ver un vehículo que le había interesado.
Así, ese mismo día a la noche se contactó con su amigo Alejandro V. y juntos fueron en el auto de éste a cerrar la compra que rondaría los 30 mil pesos.
Tiros. La primera versión de lo ocurrido desde que Ayala se subió al Renault 18 de Alejandro y llegaron al barrio Ludueña fue la narrada por el propio V. El amigo de Ayala les dijo a los policías dijo que circulaban por calle Bielsa cuando, en la cuadra entre Pedro Lino Funes y Rouillón, fueron interceptados por dos hombres —ambos con casco— a bordo de una moto.
Entonces, según lo narrado por Alejandro, uno de los motociclistas abrió fuego contra el Renault 18. A raíz del ataque, V. detuvo la marcha y, presa del pánico, César salió corriendo hacia Rouillón perseguido por uno de los maleantes.
Alejandro contó que él recibió un golpe en la espalda y que a los pocos minutos el maleante que había corrido a Ayala regresó hasta donde estaba la moto, se subió y se fue con su cómplice.
Entonces V. fue en busca de su amigo y lo encontró en Rouillón al 400 bis, tirado en el piso con un balazo que le había atravesado la cabeza de derecha a izquierda. Ayala fue trasladado en una ambulancia del Sies hasta el Centenario.
Contradicciones. En un primer momento, la precisión con la que se movieron los ladrones para la emboscada y algunas contradicciones en las que incurrió cuando describió a los agresores colocaron a Alejandro V. en el ojo de la tormenta.
Las dudas surgieron luego de que el muchacho brindara dos relatos diferentes sobre quién llevaba el dinero que finalmente apareció entre sus pertenencias (un testigo lo habría visto sacando un fajo de entre las ropas de Ayala cuando éste estaba tendido en el suelo). Así, V. fue demorado el viernes a la noche, luego del sangriento episodio.
Las contradicciones, sumadas al hallazgo de 20 mil pesos en los bolsillos de V., motivó que el juez Javier Beltramone, a cargo de la investigación, le ordenara prestar declaración informativa (paso intermedio entre la testimonial y la indagatoria). El sábado a la mañana V. recuperó la libertad.
En este marco la policía no descarta, como sostuvo una fuente de Jefatura, que V. se haya "repartido la plata con los autores del hecho" y de esa forma quedarse "con 20 mil pesos". Sin embargo, un vocero consultado en la comisaría 12ª —en cuya jurisdicción ocurrió el episodio— advirtió que no hay elementos de prueba que incriminen al amigo de la víctima, más allá de un indicio débil.
"Un testigo del hecho dijo que el hermano de Alejandro V. fue a la casa de Mauro R. para decirle que se quedara tranquilo porque no lo iba a involucrar", explicó una fuente policial.
Allanados. En este marco, ayer a las 7 de la mañana personal de la comisaría 12ª vio a Mauro R. caminando por Magallanes y Bielsa. Según fuentes policiales, al advertir la presencia de los uniformados, el chico intentó escapar a la carrera pero fue apresado. En su casa los efectivos incautaron una moto Honda Storm de 125 centímetros cúbicos que será peritada.
Esa detención originó dos allanamientos por orden del Juzgado de Instrucción Nº 9. Uno fue en una casa de Garzón al 400, donde se arrestó a Gabriel I. y se secuestraron cartuchos de municiones calibre 32.
El otro procedimiento fue en Gorriti al 6100, en la casa de Alejandro V. Allí se secuestró un revólver calibre 32 largo y una caja de balas calibre 45. Fuentes judiciales indicaron que el arma estaría a nombre del joven y con los papeles en regla. También revelaron que fue incautado el auto de V. en el que éste se desplazaba con Ayala cuando fueron emboscados.
Si bien V. volvió a ser demorado tras ese operativo, también recuperó la libertad. Según reveló una fuente allegada al caso, el muchacho sostuvo que no había entregado los 20 mil pesos después de que ocurrió el suceso porque presumía que la policía "le iba a robar el dinero".
Imputado. Así, el único imputado detenido al cierre de esta edición era Gabriel I. Está acusado de robo calificado seguido de homicidio, carátula que podría agravarse por actuar junto con un menor de edad. El joven de 18 años está preso en la comisaría 12ª.
Por su parte, si bien fue apuntado como autor del disparo mortal, Mauro R. no puede ser imputado ya que es menor de 16 años. En su caso intervino la Dirección provincial de Niñez y Adolescencia, que dispuso que el chico sea entregado a sus padres.