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Murió a los 20 años una joven que dejó de crecer a los dos

Los médicos nunca lograron descifrar qué mutación genética la afectó. Su trastorno, único en el mundo, fue bautizado Síndrome X. Greenberg murió de una afección pulmonar.

Sábado 02 de Noviembre de 2013

Brooke Greenberg, una joven estadounidense nacida con un extraño síndrome que detuvo su crecimiento a los dos años, murió a los 20 años de edad.

Los médicos nunca lograron descifrar qué mutación genética la afectó. Su trastorno, único en el mundo, fue bautizado Síndrome X. Greenberg murió de una afección pulmonar.

"Era una niña muy, muy especial y cada día pensamos en ella", dijo su padre, Howard Greenberg.

Brooke vivía en el estado de Maryland con sus padres y tres hermanas y tenía el aspecto de una niña de dos años. Pesaba siete kilos y tenía la edad mental de un bebé de un año. Gateaba y usaba pañales. Nunca habló, pero se hacía entender. Y sonreía a la gente que reconocía. Sólo su pelo y sus uñas crecían de un modo natural para su edad real.

A los 16 años todavía conservaba algunos dientes de leche, viajaba en auto en la sillita de bebé y paseaba en cochecito. Richard Walker, uno de los médicos que la trató en el transcurso de su vida, afirmó que había visto cambios mínimos en el cerebro a lo largo del tiempo.

Brooke fue sometida a numerosas intervenciones médicas de urgencia durante los primeros años de su vida para tratarle una úlcera en el estómago, un ataque cerebral y un estado letárgico inexplicado que la hizo dormir durante dos semanas.

En ese momento le diagnosticaron un tumor cerebral y su familia se preparó para lo peor, pero la niña abrió repentinamente los ojos y los médicos no encontraron ni rastro del tumor en su cabeza.

Los científicos no encontraron la mutación genética que provocó su síndrome y no pudieron experimentar introduciéndolo en animales para tratar de avanzar en el descubrimiento de los secretos de la vejez y la muerte.

El padre de Brooke Greenberg asegura que ni él ni su familia conocen ningún caso con un síndrome similar. "Nos han asegurado que ella era única entre los 6.700 millones de personas de la Tierra", expresó.

Brooke había nacido el 8 de enero de 1993, tras una gestación de 36 semanas. Pesó 1,84 kilos y, salvo por una dislocación de cadera por la que tuvo que ser operada, nada en ese momento permitía presagiar su futuro. Hasta el primer año de vida fue una beba normal. Pero sus padres, Howard y Melanie, empezaron a notar con alarma que el crecimiento de la nena parecía haberse detenido inexplicablemente.

Las terapias con hormonas de crecimiento fueron en vano y los estudios médicos que se le practicaron no arrojaron respuestas. Los genetistas, incluso, no llegaron a encontrar anormalidad en sus cromosomas. Pero pese a que no envejecía, su salud se deterioraba. La semana pasada, su cuerpo dijo basta como consecuencia de una enfermedad pulmonar.

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