Un joven de 26 años comenzó a ser juzgado por el homicidio de Eduardo Leopoldo Varela, un septuagenario brutalmente golpeado luego de un incidente de tránsito en Granadero Baigorria que le ocasionó la muerte en septiembre de 2020. Se trata de Leandro Alegre, para quien el fiscal de Homicidios Ademar Bianchini requirió una pena de 15 años de cárcel por el delito de homicidio simple ante un tribunal oral conformado por los jueces Rodrigo Santana, María Isabel Mas Varela y Patricia Bilotta.
Por el mismo episodio un chico de 21 años, Angel Arellano, fue condenado a tres años de prisión condicional como autor del delito de “lesiones graves en concurso real con daño”.
El hecho que llevó a Alegre al banquillo de los acusados ocurrió la tarde del 12 de septiembre de 2020. Cerca de las 19 Varela iba conduciendo su auto —un Chevrolet Enjoy— desde la casa de sus nietos a lo de su hija. Pero al llegar al cruce de Junín y Brown de Granadero Baigorria el jubilado de 73 años embistió una bicicleta en la que se desplazaban Alegre y Arellano, quienes cayeron a la calle.
Luego de la colisión el conductor del auto se bajó a ver si los ciclistas habían sufrido alguna lesión. Al parecer estaba viendo cómo estaba uno de los jóvenes y entonces el otro se abalanzó contra él y comenzó a golpearlo brutalmente. El jubilado cayó al suelo e intentó defenderse de los golpes mientras el otro ciclista se levantaba para intentar robarle algunas pertenencias que tenía en el auto.
“Mientras el señor estaba en el piso él que lo chocó le pegaba y el otro se bajó del auto con algo en la mano y también empezó a patearlo”, comentó un vecino en la escena del hecho. En ese marco algunos vecinos intervinieron para que cesara el ataque —hubo algunos que llegaron a intercambiar alungos golpes— y testigos de la agresión llamaron al 911 mientras los jóvenes se fugaban. Momentos después los ciclistas fueron apresados en Suipacha y Mitre (una versión indicaba que lo habían retenido los vecinos hasta que llegó la policía).
Varela quedó tendido inconsciente en el piso como consecuencia de las trompadas y patadas recibidas. El jubilado fue trasladado al Hospital Eva Perón de Baigorria, desde donde se lo derivó al Sanatorio Italiano de Rosario. Allí le diagnosticaron muerte encefálica, fractura de mandíbula y de varias costillas y sangre en los pulmones .
Irreversible
“El auto no tenía ni una marca y la bicicleta apenas un golpe en una rueda, ni se puede hablar de un choque. Fue tremendo lo que le hicieron, no se justifica de ninguna manera esa reacción”, sostuvo el fiscal Ademar Bianchini luego de imputar a los ciclistas, el 14 de septiembre, de homicidio en grado de tentativa. Para entonces estaba claro que esa calificación cambiaría porque el estado de la víctima, con muerte cerebral, era “irreversible” según habían confirmado sus familiares mientras estaba internado.
“Nos dijeron que la muerte cerebral no tiene solución. Esos pibes lo chocaron a él pero no sabemos si fue un accidente o fue intencional”, dijo por esos días Patricia, una hija de la víctima. “Cuando comenzaron a pegarle —agregó— salió de una casa una chica que trabaja en el Sies y lo atendió. Pero mi papá estaba inconsciente y malherido, no podía hablar ni abrir los ojos. Cuando lo llevaron al Eva Perón tuvo un paro cardiorrespiratorio. Los médicos nos dijeron que además tenía dos o tres costillas rotas. Es que le pegaron muchas patadas en el cuerpo y en la cara. Los pibes son de acá atrás del barrio Industrial, pasando la vía”.
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Varela estaba jubilado luego de haber trabajado en el Estado provincial y cada tanto hacía viajes como remisero. Hubo un tiempo en el que alcanzó a explotar un par coches pero por esos días se había quedado con uno solo y “estaba tranquilo”, comentaron sus familiares, que no podían dejar de hacerse una pregunta que tal vez nunca puedan responder: por qué los agresores le hicieron eso.