En los gobiernos democráticos del siglo XXI no es posible mirar para otro lado. El prodigio de la información al segundo comunica la falsedad, que desacredita y expulsa al gobierno. La presidenta argentina es inmune, mirando para otro lado. El mayor escándalo nacional e internacional de falseamiento de cifras de un documento público son las estadísticas mensuales de inflación del Indec. Son cifras dibujadas, que las rechaza toda la población, los sindicatos, el Congreso que creó su propio índice, el ministro de Trabajo que autoriza ajustes salariales que duplican al Indec, el ajuste de jubilaciones y pensiones exigido por la Corte Suprema, que ignora al Indec, y los organismos internacionales que exigen que las estadísticas sean confiables. La falsedad del índice de inflación vicia la información sobre la población en la pobreza, la miseria, la desnutrición y la salud. No se puede conducir y gobernar un país sin saber qué pasa en él. Es un caso de falta de idoneidad de la presidenta para desempeñar el cargo, expresamente exigido por el artículo 16º de la Constitución. Su destitución por el Congreso requiere la mayoría de las dos terceras partes de los miembros presentes en la votación.
Marcelo Castro Corbat




























