En la amplia oficina Diego Bossio se mueve con soltura. Tiene a cargo la caja más grande el Estado argentino, la Administración Nacional de la Seguridad Social (Ansés), unos 150 mil millones de pesos por año, pero no se lo ve tenso. Al contrario, dice que disfruta cuando entrega una computadora a un estudiante de escuela pública. Tampoco le pesa la responsabilidad de pagar los haberes a más de 6 millones de jubilados, ni las asignaciones a más de 7 millones de menores de 18 años.
En una entrevista exclusiva con La Capital, el director de la Ansés asegura que tiene orgullo por conducir “un organismo de avanzada”, igual que su abuela, que se emocionó cuando obtuvo la jubilación. El Ansés, el gran tanque de las políticas sociales del gobierno nacional, recauda y distribuye el 11,5 % del PBI, cuando en 2003 tenía menos de la mitad, el 5,5. Y se convirtió en el fondo de pensiones más grande de toda Latinoamérica.
—Usted tiene 30 años y le dieron la administración de un gigante (Ansés) que maneja 150 mil millones de pesos por año, ¿lo toma, entre otras cosas, como un elogio a la juventud, de parte de la presidenta?
—Me honró con la confianza de manejar un organismo de avanzada que tiene mucho que ver con la vida de los argentinos. Fue una apuesta a mi persona y diría que no es una apuesta a la juventud en especial. No se si la juventud es una virtud en sí mismo, lo importante es que las cosas se hagan bien.
—Le pregunto si cree que con su caso el gobierno busca concretar un presunto reclamo de opinión pública, muy fuerte desde 2001, pidiendo por nuevas generaciones en la política.
—El kirchnerismo expresa una renovación que recupera a la política por encima de las corporaciones. Revaloriza a la política, la relación con la gente. En definitiva, las decisiones la toma el soberano, a través de sus representantes. Dentro de las herramientas que tiene soberano, el pueblo, sobresale el Estado. Y desde ya, la Ansés, dentro del Estado. La filosofía política de este gobierno es incluir a millones de argentinos.
—Ansés, como sistema de seguridad social, además de pagar jubilaciones, destina fondos a una cantidad de proyectos productivos, ¿es un debate dónde poner el dinero, cuánto, y por qué?
—Ya en el mundo no se habla de seguridad social, sino de protección social. La Argentina tiene el piso de protección social más alto de América latina. Por las jubilaciones, las asignaciones familiares a los hijos de los trabajadores registrados y a los no registrados ( asignación universal).
—¿Por qué una parte de los fondos de la Ansés son utilizados para financiar emprendimientos productivos?
—Eso tiene que ver con el Fondo de Garantía y Sustentabilidad, que es la reserva con que cuenta el sistema provisional argentino para el futuro, para salvar eventuales déficit. Decimos siempre, queremos una Ansés para todos y para siempre. La Argentina, como el resto del mundo, tiene un proceso de envejecimiento de su población y cae la relación entre quienes producen y quienes se jubilan, esto pasa en todo el mundo. Por eso Francia, España y otros países, están estudiando en aumentar la edad de la jubilación. Por lo tanto, el Fondo de Garantia y Sustentabilidad que viene siendo administrado con total transparencia y controles, con ofertas públicas, es la garantía que tenemos los argentinos para cobrar la jubilación en el futuro.
—En el Congreso, los bloques del Grupo A opositor, trabajan para imponer una ley del 82 por ciento móvil, y dicen que la plata está.
—Pero no es cierto, hacen mal las cuentas. Si prosperara el proyecto de Diputados, donde firmaron un dictamen, y con el nuevo salario mínimo que se fijó hace unos días, implicaría 40.800 millones de pesos adicionales a los aumentos ya anunciados y que tendrán aplicación en septiembre. Esa cifra deja claramente en déficit a la Ansés, les pregunto ¿cómo van a generar un gasto corriente sin tener un recurso corriente?, porque el stock del Fondo de Garantía es no corriente, no lo podés liquidar. Yo no puede salir de un día para el otro a vender bonos, activos, nos llevaría a una crisis macroeconómica.
—La discusión por el 82 por ciento, de todos modos, pasó del campo económico al político.
—Es cierto, pero en ese terreno los que hablan del 82 por ciento deberían evaluar que no es verosímil esa propuesta, que la demagogia tiene un costo y que proponer cosas que no son posibles de llevar a cabo tiene un costo. Buscan generar una falsa ilusión, para que luego sobrevenga la frustración.
—¿Qué impacto espera del nuevo ajuste que se aplicará en septiembre, que lleva el mínimo jubilatorio entre 1.050 y 1.100 pesos?
—Una cosa muy importante es que en el 42 % de los hogares con jubilados se cobran dos o más haberes jubilatorios. Es el caso de mis abuelos, antes cobraban una jubilación y ahora cobran dos. Eso aumentó significativamente el ingreso de ese hogar.
—¿Su abuela le ratifica que aumentó su calidad de vida en esta etapa?
—Desde ya, y además están muy orgullosas de ser jubiladas. El día que mi abuela se jubiló me llamó emocionada por el reconocimiento que obtuvo por tantos años de trabajo.
—Tal vez sea orgullo por el nieto.
—No, no, (risas) yo no estaba todavía en la Ansés, y va más allá de las cuestiones personales.
—La presidenta dice que Asignación Universal por Hijo ( AUH) que paga la Ansés está provocando un cambio estructural, cultural, en la Argentina, ¿lo puede explicar?
—Lo vemos en el aumento de la matrícula escolar de hasta un 25 % en el secundario, se expresa en la igualación de oportunidades interclases sociales, y se expresa, como pudimos verificar en casos concretos, que las familias pueden prever una compra mensual de mermelada y garantizar que todos los días los chicos tengan ése y otros alimentos. Ese es el cambio estructural.
—Volviendo a lo político, hay sectores de la oposición que pujan por establecer una lectura negativa, político clientelar de esta medida, incluso el presidente de la UCR dijo que por la AUH había aumentado el juego y el consumo de alcohol. Usted, ¿cómo lo ve?
—Nosotros tenemos este proyecto político, estas son nuestras medidas de gobierno. Si ellos tienen un proyecto en contrario que se lo digan a la gente claramente. Lo que me da pena de estos políticos es que deslegitimen al Estado y pretendan volver a la época donde los argentinos se desenganchaban de toda forma de integración social. l


































