El crecimiento de la pobreza y la indigencia es un escándalo social y moral generado por las funestas políticas justicialistas y estatizantes, y por el poder y capacidad de la corporación sindical para paralizar actividades. Como el gobierno federal y la corporación son incapaces de mejorar el salario real dispusieron dar limosnas a pobres, calificadas de "asignación universal por hijo para protección social", y ahora a "pensiones no contributivas" que rápidamente son devoradas por la inflación. Seguirá la pobreza, indigencia, desnutrición y deterioro de la educación. Nadie se opone a tirar un salvavidas al que se hunde, pero lo que debe hacerse es sacarlo del fango. Los argentinos quieren progresar, no vivir de limosnas. Pueden triplicarse los salarios, triplicando las exportaciones al enorme mercado internacional, lo que creará nuevas oportunidades de trabajo. Requiere: eliminar los impuestos y trabas burocráticas que gravan las exportaciones, invertir para la producción de bienes y servicios, incorporar tecnología, personal y capacitarlo; y computar como pago a cuenta del impuesto a las ganancias las inversiones productivas en el país. Todos los argentinos deben saber que si no se aumentan las exportaciones, seguirán la pobreza, la indigencia y los bajos sueldos.




































