Es una vergüenza que Rosario no cuente con un sólido plan de control de las obras en construcción. Lo que ha publicado La Capital el pasado domingo es lo que estamos viviendo los rosarinos vecinos de obras en carne propia. El municipio, con el afán de igualar a Barcelona, no toma absolutamente ningún control sobre estas obras, las cuales se están levantando sin respetar siquiera algún plan arquitectónico o urbanístico que las rija. El otro inconveniente que tienen es que no respetan los horarios para cargas y descargas de materiales y de esa manera comprometen el tráfico de vehículos de manera más que considerable, con lo que los vecinos a ellas no sólo debemos soportar los ruidos y descuidos de los obreros, para quienes no rige ningún tipo de control ni cuidado, sino también los bocinazos y gritos de los automovilistas atascados en el caos que generan. Por favor, señor intendente, más seriedad al respecto, vuelva a poner los ojos en Rosario que su gestión aún no terminó.



























