Hace unos días leí una entrevista realizada al diputado Agustín Rossi, quien justificó la transmisión de fútbol para todos como un bien social, aún con la millonaria pérdida que causa al Estado y por ende al pueblo. Ese mismo día adquirí dos medicamentos cuyos precios en menos de dos años sufrieron un aumento tan considerable que escapa a cualquier consideración. La frase del diputado y la perversidad del aumento enunciado sin que nadie los evite, me trajeron al recuerdo la ley de Medicamentos promulgada en 1964 durante el gobierno del Dr. Illia, poniendo fin al abuso monopólico de la industria farmacéutica extranjera. El presidente, considerando la salud una cuestión primaria en su gestión, califica a los medicamentos como un bien social, ordenando a su ministro Arturo Oñativia que realice una investigación profunda y exhaustiva, tanto científica, como económica de los productos en vigencia, para presentar un proyecto de regulación de precios. Dicho estudio fue efectuado por dos comisiones: una en la parte científica y la otra económica contable. La primera trabajó tomando muestras de los miles de medicamentos existentes en el mercado, constatando que muchísimos de ellos carecían de una parte relevante de las drogas y excipientes informados en el prospecto. La otra comprobó un doble juego de libros donde se exageraban los costos para obtener mayor ganancia, que en casi todos los casos excedía un 1.000 por ciento. El proyecto presentado a principios de 1964 fue aprobado por unanimidad por todos los bloques menos Udelpa (militares) y partidos de centro. El mismo establecía una política de precios y control de medicamentos, congelando aquellos a fines de 1963, fijando límites para propaganda y la de realizar pagos al exterior en concepto de regalías y compra de insumos, además de tener obligatoriamente que presentar mediante declaración jurada un análisis de costos y formalizar todos los contratos en concepto de regalías existentes. Las empresas extranjeras sintiéndose tocadas en lo más profundo de sus bolsillos pusieron el grito en el cielo. La promulgación de esta ley fue uno de los ítems que comenzaron minando al gobierno del Dr. Illía y uno de los motivos fundamentales para su derrocamiento. La pauta de ello está dada por ser, la derogación de la ley, una de las primeras gestiones de Onganía al tomar el poder. Hoy la preocupación del gobierno son los monopolios informáticos o todo aquello que no esté de acuerdo a su gestión, pero olvida temas tan fundamentales para todo el pueblo. Señor Rossi, el fútbol es un pasatiempo que no a todos les resulta importante, pero los medicamentos no se pueden obviar, ya que el ser humano desde que nace no ha podido prescindir alguna vez de ellos. Por eso tienen el carácter de bien social y deben ser controlados y estar al servicio de la salud.





























