El poder no es sólo un cargo o nombramiento. Es claro que existen distintos grados del mismo. Sin embargo, su mal uso es grave. Es un cachetazo social, sin duda. Tiene sus consecuencias y rara vez hay marcha atrás. Personas a las que se les da micrófono o tienen un programa de televisión, han salido a opinar, preguntar o comentar, de una forma que deja mucho que desear. Siempre sostuve con humildad que cuando se pierde el respeto ya no queda más nada, o muy poco. Días atrás leí las desafortunadas expresiones de Hebe de Bonafini, referidas a Graciela Fernández Meijide. Bonafini puede coincidir o no con actitudes o dichos de Meijide. Eso no la autoriza a humillar, despreciar ni poner en marcha la violencia verbal o la agresividad. La señora Legrand está en su derecho absoluto de opinar con toda libertad, y gracias a Dios que es así, lo que me sorprende por su trayectoria, y las cuatro décadas largas que tienen sus almuerzos, son el tipo de preguntas que formula, más la forma que escoge para hacerlas. Es tan llamativo a veces este hecho, que es comentado por emisoras o programas televisivos, y reiterados por estos últimos. Lo que opina, se esté o no de acuerdo, es un derecho que no debe cercenarse. Al margen de estar de acuerdo o no, está bien que pueda seguir haciéndose. Trátese de la conocida conductora o de cualquier otra persona. Lo que pone incómodo al invitado son preguntas muy desafortunadas, que rozan el mal gusto, y tienen como aditamento que, una vez contestadas, no quedan ahí. Se generan otras y con igual tenor. A veces entra en el morbo en lo que apunta a interrogantes, ahondando la llaga del comensal o el asombro que se prolonga en quién es interrogado. Es una pena. Hay gente que ha dicho ya que no va a ir más a su programa. Aclaro que nada tiene que ver en lo que aludo su posición política o descontento con el presente político. Tampoco incluyo mi simpatía o no por quien se vio en apuros. Ha trascendido cuando interrogó a Roberto Piazza la última vez que estuvo, también a Nazarena Vélez luego del drama que todos saben, y se comenta que la lista sigue. Pasó el tiempo y me quedó grabado todavía, cuando la ex esposa de Ramos atravesaba un momento muy triste y desdichado. Viendo Mirtha que Silvana Suárez prefería no seguir con el tema, la actitud de la animadora hizo que la ex Miss Mundo se levantara y se fuera. Hay situaciones personales muy sensibles que claman un cuidado especial. Es comprensible. Actualmente dice la señora Legrand que sus preguntas refieren a lo que la gente espera que ella interrogue. Me parece una actitud de eludir la responsabilidad personal o por lo menos de necesitar ampararse en la indiscreción.
































