Los obispos argentinos insistieron ayer en su condena al aborto y exhortaron a respetar la vida humana desde el momento mismo de la concepción, al adherir a la vigilia mundial por la vida naciente convocada por el Papa Benedicto XVI.
Ante el inminente debate en el Congreso nacional de proyectos de ley para despenalizar la interrupción de la gestación, que la Iglesia considera “moralmente inaceptable”, el cardenal Jorge Bergoglio, primado de la Argentina, dijo ayer que esta nueva jornada de oración es “una súplica para invocar la protección de Dios sobre cada ser humano llamado a la existencia”.
En coincidencia con la celebración del primer domingo de Adviento, el purpurado argentino subrayó en su mensaje que “urge dar prioridad en nuestra Patria al derecho a la vida en todas sus manifestaciones, poniendo especial atención en los niños por nacer, como en nuestros hermanos que crecen en la pobreza y marginalidad”.
En tanto, el arzobispo de Santa Fe, José María Arancedo, advirtió que “no podríamos hablar de la dignidad de la vida humana si no asumimos la exigencia de la tutela de su primer derecho, que es el derecho a la vida”. Tras cuestionar que es “triste escuchar voces que proclaman el aborto seguro como un logro de la ciencia”, el vicepresidente segundo del Episcopado aseguró que “cuando el hombre olvida, por otra parte, su origen y destino trascendente queda encerrado en un mundo inmanente sin raíces ni horizonte”.
Jornada mundial. El Papa presidió anoche, víspera del inicio del tiempo litúrgico del Adviento, una vigilia por la vida naciente en la basílica de San Pedro, en la que instó a políticos, gobernantes y medios de comunicación de todo el mundo a mostrar un mayor respeto hacia la vida desde el momento mismo de la concepción y describió a los embriones como individuos “dinámicos y autónomos”.
A este momento de oración, adhirieron las conferencias episcopales del mundo con momentos de oración en capillas, iglesias y parroquias. La Argentina no fue la excepción. En Tucumán, hubo una “marcha por la vida” desde de la plaza Urquiza hasta la plaza Independencia, y se rezó por la vida en las misas.
En San Juan, la vigilia fue encabezada por el arzobispo Alfonso Delgado en la catedral local, en cuya cripta también se rezó un rosario por la vida.
El arzobispo Carlos Ñáñez presidió una vigilia en la catedral Nuestra Señora de la Asunción, donde llamó a agradecer a Dios por “el valor de toda vida humana” y a invocar su protección “sobre cada ser humano llamado a la existencia”.
En este mismo marco, el rector de la Universidad Católica Argentina, presbítero Víctor Manuel Fernández, aseguró que la Iglesia no tiene “dos agendas”, sino una única agenda que tiene como centro la dignidad de cada persona humana y la preocupación por la vida.
Al presidir una misa que precedió la presentación del libro “La vida, primer derecho humano”, el sacerdote señaló la intrínseca conexión entre la opción preferencial por los pobres y la defensa de la vida humana naciente, al explicar cómo el Magisterio de Benedicto XVI vincula la defensa de la vida humana por nacer con la cuestión social.l (DyN)