Los números dominan el mundo. Las computadoras degluten, procesan y escupen miles de millones de cifras por segundo. La actual civilización avanza y se rige por estos números. Un número bien ubicado en tu billete de lotería te facilita el pase a millonario. Un número da vueltas el resultado de un importante partido de fútbol. Un número poco legible en un cheque te lo manda para atrás y te hará figurar como moroso en el banco. Veamos el desempeño de los números pertenecientes al Poder Legislativo durante los próximos cuatro años. El Frente para la Victoria será mayoría con 133 diputados (51,7 por ciento de 257) y 38 senadores (52,7 por ciento de 72). Esto significa que el oficialismo puede imponer o rechazar por su simple mayoría cualquier proyecto que surja de su seno o de la oposición. Lo hemos comprobado con la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central, las sanciones contra YPF, la urgentísima desaparición de los subsidios eliminables, el endurecimiento de la política sobre tenencia y retiro de dólares, mayores trabas a la importación, modificación del Código Civil. El procedimiento es democrático, pero suena un poco autoritario. Pese a mi ignorancia, entiendo que son todas disposiciones beneficiosas y una oportuna inyección vitamínica por la debilidad financiera y productiva que afecta a nuestro país. Me apena realmente el papel que les tocará representar durante cuatro años a 124 diputados y 34 senadores de la oposición. Juntando todos sus votos no les van a aprobar jamás ningún proyecto que no pase el filtro del FPV. Para no aburrirse tendrán que participar en las comisiones, aprobar lo que se les ponga enfrente, dejar guardado en casa el personalismo y estudiar seriamente por qué los números nunca les alcanzaron.






























