La semana pasada en una moto de dos tiempos viajaban una pareja, un bebé y una nena de tres años, todos sin casco. Por circular con una goma parcialmente desinflada al frenar bruscamente en el semáforo de Moreno y Riobamba se les cayó la nena al pavimento. No ocurrió una tragedia de casualidad, cuando un costosísimo auto importado que venía a alta velocidad se detuvo justo y no atropelló a la criatura por milagro. El motociclista insultó a su mujer y ella como es lógico sólo se preocupó por verificar si la nena se encontraba bien, se bajó y se fue caminando. En Rosario parece que todo vale para los que viajan en moto. Está prohibido y es suicida llevar pequeños en un vehículo cuyo único paragolpes es la cabeza de sus ocupantes. Además sin cascos de protección y con una goma desinflada mucho peor. Los que circulan en motos, al igual que los automovilistas rosarinos son fanfarrones, patoteros, peleadores, y en un alto porcentaje no cuidan a sus familias ni utilizan la cabeza. Además la mayoría de los arrebatos los realizan sujetos en motos de alta cilindrada para poder escapar sin ser interceptados por nadie. No respetan ninguna ley de tránsito y no se la creen. En verdad, parece que los motociclistas son los verdaderos dueños de la calle. ¿Hasta cuándo seguirá siendo de esta manera, para riesgo de todos los que transitamos por las arterias rosarinas?





























