El miércoles pasado envié un correo electrónico a todos los concejales rosarinos reclamando ante esta emergencia de los mosquitos una acción sobre el Ejecutivo municipal para que atendiera con premura el tema de la invasión que asola la ciudad. Desde ya aclaro que no hace falta tecnología de punta para atender este problema. La contestación que recibí, además de un mayoritario silencio, fue la explicación de que los tiempos de los concejales para atender este reclamo sería de varios días, y por lo tanto me aconsejaba que me comunicara (lo cual sabe todo ciudadano que es sencillo y efectivo) con la oficina de Control de Vectores de la Municipalidad. En en ese momento, apenas colgó, se puso en marcha un dispositivo de fumigación que ya se encontraba planificado y presupuestado. Lo cual me lleva a la siguiente pregunta: ¿para qué está el Concejo si no tiene acción ante una emergencia? ¿Es necesario que algún chico (y digo chico porque si es un anciano muere en el anonimato) muera por una complicación alérgica o deberemos realizar un sacrificio humano en el altar o una cadena de oraciones para que el Concejo interceda y salgan a fumigar más seguido?






























