No puedo dejar de referirme a los improperios infundados y bochornosos de la ¿señora? Hebe de Bonafini proferidos nada menos que contra la Corte Suprema de Justicia ante el silencio reinante (una acción indirecta de apoyo) del gobierno nacional que nos toca padecer, Las palabras de Bonafini nos obligan a reflexionar acerca de la famosa libertad de expresión. Considero que la definición de algunos términos de nuestro lenguaje progresivamente se van desvirtuando, al igual que la imagen de este gobierno. Es todo un combo. Esta señora, obviamente con significativa e indiscutible disminución de sus facultades mentales, propone textualmente: “Arranquémosle a la Corte el fallo. Si tenemos que tomar el palacio, tomémoslo. Hay que arrancarle a la Corte lo que es del pueblo”. Propongo que hagamos lo mismo con sus bienes. ¿Hasta cuándo permaneceremos con el antifaz delante de nuestro ojos y el escudo metálico delante del corazón? Espero que profesionales de la salud mental otorguen sana atención a esta señora, que evidencia una significativa merma de su masa neuronal. Y lamentablemente no el único caso.


























