Para que el Mundial se transforme en un hecho pedagógico, mientras estudiantes y docentes se abrazan y putean, el Ministerio de Educación repartió algunos cuadernillos con actividades didácticas.

Para que el Mundial se transforme en un hecho pedagógico, mientras estudiantes y docentes se abrazan y putean, el Ministerio de Educación repartió algunos cuadernillos con actividades didácticas.
Quizás algunos materiales hayan tomado vuelo tras los goles de Tévez, quizás otros hayan terminado en un cajón luego de los cuatro que nos metieron los germanos.
Dicen que el librito sirve para que el docente trabaje con Lengua, Historia, Geografía, Cívica y Literatura. Pero, para también, afortunadamente, contiene textos de Fontanarrosa, Galeano y el arquero argelino Camus, quien decía que todo lo aprendido sobre la moral “se lo debía al fútbol”.
Ahora, que “vemos” y no protagonizamos el Mundial, no es fácil entrar al aula. Los pibes vivieron una de esas frustraciones que desgarran sueños celestes y blancos. Se trata de ilusiones colectivas, que por su profundo arraigo en la identidad criolla, son explotadas por demagógicos traficantes de pasiones.
Más allá de hablar en la escuela, desde el ineludible tema del apartheid a las forzadas clases sobre geografía sudafricana o estadísticas de goles mal cobrados, hay otras cuestiones para charlar con los chicos.
“La derrota es sólo deportiva y no en la vida”, dicen algunos que estiman como muy simple el poder separar temas tan vinculados en una sociedad futbolizada.
En tanto, al ilusionarse con la explosión uruguaya en el Mundial, Fernando —charrúa y librero, afincado en Rosario—, estimaba que algo de en la recuperación de su selección había algo de “resiliencia”. Ante el asombro del interlocutor, explicó que con ese término describe un tratamiento utilizado para recrear fuerzas y levantarse tras penurias, golpes y frustraciones. Así, el fútbol uruguayo habría salido de su letargo, indicó.
Eso de la resiliencia fue empleado para describir la capacidad de algunos materiales de recobrar su forma original, después de ser sometidos a una presión deformadora. Además, también es una estrategia utilizada por profesionales para tratar casos de pibes en riesgo, maltratados y excluidos.
También el morocho filósofo Dolina, decía que una frustración también permite tener otra ilusión. Parece que se podría tener un mejor futuro si resistimos desde la genuina identidad y humildad a esa mercadeo que exige héroes, triunfos y ganadores. Se trata de evitar atragantarse con ese cotillón que intentan vender.
Mañana, Figurita 38: En el trabajo



Por Carina Bazzoni

Por Nicolás Maggi