Un A380 de Qantas con más de 450 pasajeros abordo, incluyendo el presidente de la aerolínea, despegó ayer en el primer vuelo de uno de sus superjumbos desde que la explosión en vuelo de una turbina hace tres semanas causara una revisión global de seguridad de esas aeronaves, lapso en el que debieron quedar en tierra.
El presidente ejecutivo de Qantas, Alan Joyce, dijo que iba a volar en el primer tramo del vuelo Sydney-Singapur-Londres como señal de la convicción de la aerolínea de que había completado todas las modificaciones y otras revisiones en los motores Rolls-Royce y que los aviones son seguros.
“Estamos 100% confiados”, dijo Joyce a los reporteros. “Si no lo estuviésemos, no habríamos reanudado las operaciones hoy”.
Qantas suspendió los vuelos de sus seis A380 luego que una turbina Rolls-Royce Trent 900 en uno de los superjumbos estallase poco después de despegar de Singapur el 4 de noviembre, causando numerosos problemas para los pilotos antes de que lograsen aterrizar a salvo.
Los investigadores dijeron que un derrame de aceite hizo causó un incendio en la turbina y calentó las partes metálicas, lo que provocó la explosión.
Los expertos dijeron que pedazos de metal desprendidos cortaron las líneas hidráulicas y una línea de control en el ala del A380, causando la pérdida de una segunda turbina y parte del poder de freno, derrames de combustible y más de 50 alarmas en la cabina de pilotos.
Qantas dice que solicitará a Rolls-Royce una compensación por la falla y las pérdidas de servicios. l (AP)




























