Edición Impresa

Lo sorprenden al llegar a su casa, le roban, lo llevan cautivo y escapa

Cristian, un vecino de 28 años del barrio Las Delicias, vivió pasada la medianoche del martes ese minuto fatal que da paso a una "entradera", como se denomina a la modalidad delictiva que...

Jueves 19 de Diciembre de 2013

Cristian, un vecino de 28 años del barrio Las Delicias, vivió pasada la medianoche del martes ese minuto fatal que da paso a una "entradera", como se denomina a la modalidad delictiva que comienza cuando las víctimas son sorprendidas por los delincuentes cuando llegan a su casa o al guardar el auto en el garaje. El muchacho estaba por entrar su Peugeot 307 gris a la cochera semiabierta de su vivienda cuando fue sorprendido por tres hombres armados. A empujones lo metieron en su domicilio, donde lo esperaba su pareja. Entonces empezó un robo de manual en el cual los ladrones presionaron a sus víctimas para que les dieran dinero. Inclusive, a la joven la amenazaron con cortarle un dedo con una pinza si no les entregaba el botín.

Los delincuentes revolvieron todos los rincones de la casa y se hicieron con algo menos de 5 mil pesos, un monto de dinero que no satisfizo a los ladrones. "Bueno, llevensé el auto porque es la única plata que tenemos", alcanzó a decir Cristian. Entonces el maleante que llevaba la voz cantante en el golpe le ordenó que saliera de la casa y se subiera al 307 mientras su novia quedaba encerrada en el baño. "Empezaron a dar vueltas por el barrio, quizás tratando de que (Cristian) los condujera a la casa de uno de sus familiares", relató un allegado a la víctima en la puerta de la seccional 21ª, que actúa por jurisdicción. A unas cinco cuadras de la casa le ordenaron detener el auto, lo hicieron bajar y lo encerraron en el baúl de un Renault 9 bordó en el que se movían los ladrones.

"A Cristian lo encerraron en el baúl del Renault 9 pero cuando cerraron el baúl él alcanzó a poner la mano contra la chapa y amortiguó el golpe. Por eso el baúl no alcanzo a trabar. El Renault 9 tenía una luz de posición rota y por ese hueco Cristian pudo ir espiando que su auto seguía de cerca al Renault. Cuando vio que el 307 pasó al vehículo en el cual estaba cautivo, golpeó el baúl, lo abrió, se tiró a la calle y huyó corriendo", relató un pariente del muchacho.

Cristian pidió ayuda entonces en la casa de un amigo. Cuarenta minutos más tarde el Peugeot 307 gris apareció estacionado a unas 20 cuadras de la casa del muchacho a quien la experiencia le costó, además del dinero, ocho puntos de sutura en la cabeza. Para los investigadores, conducidos por la jueza de Instrucción Roxana Bernardelli, se trató de un robo al voleo, como en la jerga se califica a los atracos sin planificación.

Sin palabras. "Te agradezco tu interés, pero no voy a hablar", dijo Cristian tras declarar en la comisaría 21ª, de Arijón al 2300. Después saludó al cronista y se marchó con los suyos. Sin embargo, a partir del relato policial se pudo saber que todo comenzó a la 0.10 del martes cuando Cristian regresó a su casa de avenida del Rosario e Italia tras jugar al fútbol con sus amigos.

La entradera fue de manual. El muchacho bajó para abrir el portón del garaje y en ese instante los ladrones entraron en acción y retuvieron más de 15 minutos a la pareja en la casa. Fue allí que uno de los ladrones amenazó a la mujer con cortarle un dedo de la mano. Una vez que se hicieron con el botín de unos 5 mil pesos, los asaltantes decidieron llevarse el auto con Cristian arriba y dejando a su compañera encerrada en el baño. Los ladrones no desconectaron los teléfonos ni se llevaron los celulares.

En el Peugeot 307 los asaltantes pasearon a la víctima por el barrio Las Delicias hasta que, a unas cinco cuadras de su casa, detuvieron la marcha y lo obligaron a pasar a otro auto. Pero esa vez fue directamente encerrado en el baúl de un Renault 9. En las inmediaciones de General Obligado y Savio el muchacho aprovechó su oportunidad, destrabó el cierre del baúl y se arrojó al pavimento con el vehículo en marcha. Luego corrió unos metros y pidió ayuda en la casa de unos amigos, quienes lo llevaron hasta su casa. Cincuenta minutos después de comenzado el golpe, los ladrones dejaron estacionado el Peugeot 307 de Cristian en Cura-Malal al 4200 (paralela a bulevar Oroño), entre Ameghino y Garibaldi, en el barrio Domingo Matheu. Al auto, que quedó estacionado a unas veinte cuadras del lugar del robo, sólo le faltaban algunas pertenencias de las víctimas que estaban en el interior. La denuncia fue radicada en la seccional 21ª.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS