Un puntazo en la espalda por un viejo teléfono celular. Ese fue el precio que debió pagar un muchacho de 20 años cuando fue asaltado por dos jóvenes que lo apuñalaron en Deán Funes al 4000, en villa San Francisquito, al filo de la madrugada del lunes.
“Checho volvía de jugar a la pelota y cuando faltaba poco para que llegara a la casa, lo cruzaron dos pibes del barrio, gente que uno conoce. Y mientras uno le pedía el celular el otro le dio un puntazo en la espalda”, recordó ayer la madre del muchacho. Mientras Checho se retorcía de dolor, los ladrones se llevaron el celular y una campera.
El muchacho fue trasladado en auto por su hermana hasta el hospital Roque Sáenz Peña y luego derivado al Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca), donde fue dado de alta ya que su vida no corría riesgo.
Peón. En el barrio donde vive, San Francisquito, a Eduardo Rubén P. se lo conoce como Checho. El pibe de 20 años, uno de cinco hermanos, trabaja como peón de albañil en la obra del futuro Hospital Regional Rosario Sur que se está levantando en inmediaciones del barrio Las Flores.
Según explicó su madre Irene, Checho “salió de casa cerca de las 21. Se fue conmigo a tomar el colectivo porque yo iba a trabajar y él tenía que jugar en un torneo de fútbol que se hace en una canchita que está cerca de villa Banana”, recordó la mujer, que se enteró de lo sucedido “después de la medianoche”.
Al volver de jugar al fútbol, Checho se bajó del colectivo en Avellaneda y Deán Funes y caminó por esta última, que está cerrada al tránsito vehicular ya que la están repavimentando, hacia el este. Cuando se encontraba a unos 25 metros de su casa dos muchachos del barrio, a quienes conocía de saludarse y nada más, le salieron al cruce y comenzaron a hostigarlo.
Jalando. “Estaban súper dados vuelta. Estaban jalando (consumir pegamento aspirando la bolsita) y cuando están así generalmente no reconocen a nadie. Mientras uno le hablaba a Checho y le pedía que le diera el celular, el otro le puso un puntazo en la espalda. Entonces le llevaron el celular y la campera”, explicó uno de los familiares del pibe agredido.
Por menos de un centímetro, el puntazo que recibió Eduardo Rubén P. no tocó su pulmón derecho. Mientras los ladrones se perdían en la noche, Checho fue trasladado por su hermana en un auto particular hasta el hospital Roque Sáenz Peña, desde donde fue derivado en una ambulancia al Heca.
“Hace un rato ya le dieron de alta porque por suerte la puñalada no le tocó ningún órgano. Y hace un ratito que la hermana se lo llevó para control porque le dolía mucho. Lo que no le saben decir es cuándo va a poder volver al trabajo”, indicó la madre de la víctima. “Lo que te da muchísima bronca —reflexionó finalmente Irene— es que te roban y hasta te pueden matar personas que viven a pocos metros de tu casa”.