Edición Impresa

Le dieron cinco años de prisión por su rol en el homicidio de un presunto narco

José Armando Solís fue condenado en juicio abreviado por revelar el domicilio donde vivía Víctor "Malón" Leiva, asesinado en 2010.

Lunes 20 de Mayo de 2013

¡Pla! ¡Pla! ¡Pla! Ese estruendo, seco y metálico, fue lo último que oyó Víctor Antonio Leiva Eguren, un ciudadano chileno de 32 años conocido como "Malón". Fue la noche del 25 de septiembre de 2010, cuando escuchó que alguien golpeaba las manos en la puerta de su humilde casa del barrio 2 de Abril, en Cañada de Gómez, y al salir a ver quién era recibió cuatro balazos calibre 11.25. Su asesinato, de los primeros en la zona con un mensaje en el que claramente se apreciaba la figura del sicario, se investigó como un conflicto entre narcos en los arrabales de los departamentos Iriondo, San Lorenzo y Rosario.

Dos años después, en un juicio abreviado homologado por la jueza de Sentencia María Isabel Más Varela, el único detenido durante la investigación fue condenado a cinco años y cuatro meses de prisión. José Armando Solís, sindicado como quien proporcionó la dirección donde vivía Leiva, recibió la pena por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego en calidad de partícipe secundario y la declaración de reincidencia, ya que tenía al menos una cuenta pendiente en la Justicia. Cinco días antes del comienzo del juicio oral, la fiscalía y la defensa acordaron la pena con la anuencia del acusado.

Impune. Solís había sido detenido el 16 de noviembre de 2010 en una casa de Carcarañá y hace tres semanas recuperó su libertad. Así, la investigación del crimen de Leiva quedó impune en cuanto a sus ejecutores e ideólogos.

El sábado 25 de septiembre de 2010 "Malón" estaba con su esposa en su humilde casa de Rafael Obligado 1139 de Cañada de Gómez. Eran cerca de las 21 cuando un hombre apodado "Johny el gordo" golpeó la manos desde la vereda, a unos diez metros de la puerta. Cuando Leiva se asomó a ver quién era recibió una ráfaga de balas. Una se le incrustó a la altura de la tetilla izquierda y las otras impactaron en la muñeca izquierda, en la axila del mismo lado y en la zona lumbar.

Los vecinos dijeron haber escuchado al menos ocho detonaciones y para los pesquisas hubo más de un tirador. La ferocidad de la ejecución, la modalidad y el calibre escogido enmarcaron la investigación en una disputa por venta de drogas.

Mejicaneada. La pesquisa determinó que la tarde de aquel día "Malón" había estado con un socio suyo apodado "Ojitos", también domiciliado en el 2 de Abril (se desconoce si es el mismo, también apodado "Nacho", mencionado el año pasado com o cabecilla de una red de distribuidores medianos de droga en Rosario). Juntos habían ido en moto hasta Carcarañá, a una casa ubicada en Río Colorado y Rivadavia donde consumaron una mejicaneada a un distribuidor mediano de drogas.

Cuando a ese lugar llegó un Renault 12 azul "Malón" y "Ojitos" abordaron al conductor. Uno se bajó, le pegó un culatazo en la cabeza y se llevó entre 10 y 15 mil pesos en mercancía. Así, lo que a la vista de los pocos testigos que había pudo parecer un arrebato cualquiera se trataba de algo mucho más pesado cuya víctima no podía denunciar en una comisaría.

Así, cuando Leiva y su socio volvieron a Cañada de Gómez ya tenían una sentencia en su contra. Desde Carcarañá partió un auto con cuatro personas para vengar el atraco, con el dato que uno de los asaltantes era "Malón". Consiguieron la dirección, fueron por él y lo mataron.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS