Recientemente estuve en Bolivia y Perú. No me tendría que haber llamado la atención que de las placas de bronce, que son muchas, colocadas alrededor de una plaza en La Paz, no faltase ninguna. Como tampoco las pequeñas esculturas del mismo metal puestas en paseos de Lima y Miraflores, como por ejemplo, el homenaje al lustrabotas y al canillita. No sólo no se las robaron, sino que lucen brillantes, limpias y sin graffitis. Sus parques y paseos son una maravilla. Pasa que en estas ciudades, estas alcaldías (municipios) cuentan con presupuestos y emplean a mucha gente para su cuidado. Y la gente, turismo inclusive, hace lo propio. Cuando colocaron tres esculturas en el parque de nuestro Museo Castagnino, hablé oportunamente con gente de allí, previniéndoles que las retornaran nuevamente a la institución antes de que se las robaran o deterioraran. Así lo hicieron, pues los vándalos de siempre habían comenzado a romper una de las bases donde se apoyaba una de estas estatuarias. De esto hace ya algunos años. En la Casa del Tango de Rosario, no fueron vandálicos NN los que destruyeron el pequeño mural de cerámica “El Gardelito Tango Club”, sino que desde su interior, a la altura de esta obra, comenzaron a romper la pared para colocar una abertura, eso me dijeron. Yo sólo vi la pared interior deteriorada por los golpes. La artista que lo confeccionó, en base a una obra de mi autoría, la restauró varias veces. Con el tiempo se cayeron la mayoría de los cerámicos. Un patrimonio de la ciudad destruido antes que el señor Horacio Ríos se hiciera cargo de la Secretaría de Cultura. Este mural fue colocado en 2006. Hago este comentario por lo que leí en este diario del pasado sábado 16 de febrero, donde el artista plástico Dante Taparelli dice: “Esta es la primera vez que en Rosario se daña una obra de arte realizada en un espacio público”. Se refería al mural pintado recientemente por uno de los mejores plásticos que dio Rosario, el “Negro” Raúl Gómez, una obra de arte al que le arrojaron pintura negra. O sea, no es con este mural que por “primera vez” se daña una obra de arte en Rosario. Pasó también nada más y nada menos con el mural de Lucio Fontana: El Sembrador. “El Gardelito” no se realizó en espacio público, pero estaba colocado en una pared exterior de la Casa del Tango.
Julio Roldán
DNI. 6.435.427


