Los ataques a supermercados pusieron nuevamente a Villa Gobernador Gálvez en el ojo de la tormenta. Versiones encontradas entre las fuerzas de seguridad, las autoridades políticas y los vecinos llenaron de confusión varias jornadas repletas de tensión. El fantasma de los saqueos que Villa Gobernador Gálvez ya sufrió en 1989, 2001 y en 2012, indignó a una mayoría de la población que vive de su trabajo y honestamente. Desde distintos sectores, se dice que en las zonas más carenciadas de Villa Gobernador Gálvez y del extremo sur de Rosario, se habrían reclutado jóvenes y les habrían encomendado la tarea de ir a saquear supermercados chinos. Lo que vimos en las calles en las últimas horas no parece espontáneo, en Villa Gobernador Gálvez se vio una importante capacidad de coordinación y logística, y podría ser producto de este reclutamiento juvenil. En nuestro país aún no tenemos el terrible problema que se da en México, con las pandillas denominadas “maras”. Las maras son organizaciones transnacionales de pandillas criminales asociadas. Son conocidos por su uso de la violencia y un código moral propio que consiste en su mayor parte en una venganza implacable y crueles retribuciones. Las actividades criminales de las “maras” incluyen venta de drogas, extorsión, venta de armas, secuestro, robo y asesinatos por encargo, entre otras acciones. En Centroamérica su presencia se debe a la deportación de delincuentes desde Estados Unidos a sus países de origen. La pregunta que las autoridades deben hacerse es por qué razón estos jóvenes son una presa fácil de los ideólogos de estas bandas. Una gran parte de los jóvenes que residen en la zona de los supermercados atacados tienen en su haber años de una mala calidad de vida, viven en un contexto violento y les sobra el tiempo, ya que ni estudian ni trabajan. Si después de estos intentos de saqueos a supermercados se intenta negar que estos reclutamientos existan, se estaría ignorando la posible génesis de un nuevo tipo de criminalidad, que ya se sufre en Centroamérica, y que aún es desconocida en la Argentina.































