Contesto al señor Marco Clementeli su carta titulada "Saber ser críticos", en la cual objeta "críticas a la postura supuestamente homofóbica de Benedicto XVI". Pero agrega: "No voy a ahondar en el tema de la homosexualidad y los homosexuales, por expreso pedido suyo y por tratarse de un tema nada sencillo, por cierto". Usted sabrá disculparme, don Marco, pero la posición homófóbica del Papa actual dista de ser "supuesta" y no es otra que la que la Iglesia Católica ha mantenido desde tiempo inmemorial, y me resulta difícil, si no imposible, no tratar el tema, ya que se trata precisamente del tema que estamos tratando. Respecto al consejo que me da, de leer las Encíclicas de Benedicto XVI, le diré lo mismo que ya he manifestado en otras ocasiones, en esta misma sección: "Las cosas en este mundo se miden y valoran por sus resultados", se trate de un misil intercontinental, un sacacorchos o de píldoras anticonceptivas. No es importante entonces lo que diga el fabricante en el folleto pertinente, aunque esté impreso a todo color, en papel ilustración y profusamente ilustrado. Lo que importa en definitiva son "las efectividades conducentes" (Hipólito Yrigoyen) o, como decía aquel "calcestruzzo" amigo de mi padre: "Il rissoltato prattico finale". Lo demás es jarabe de pico.



































