"Nosotros nos veníamos salvando, pero parece que nos llegó el turno", afirmó el
procurador Jorge Barbero, uno de los inquilinos del edificio de oficinas de Mitre 907, casi esquina
Rioja, que ayer a la madrugada fue asaltado por un grupo de delincuentes. Los escruchantes, como se
denomina a los ladrones que ingresan a propiedades cuando sus dueños o moradores no se encuentran,
no escatimaron esfuerzo físico y audacia para destruir la doble puerta del inmueble céntrico y
acceder a siete oficinas repartidas en cuatro pisos del edificio. El saldo de la faena era incierto
hasya anoche porque algunos de los damnificados no habían radicado la denuncia, pero sí se confirmó
que en al menos en uno de los lugares "visitados" desaparecieron unos cinco mil pesos en
efectivo.
Barbero, cuyo estudio se encuentra en el séptimo piso, tuvo mejor suerte que sus
vecinos afectados. "Destrozaron la puerta, como a mis otros vecinos, desordenaron todo. Tiraron
papeles por el piso, pero no se llevaron nada de valor. En el estudio no guardamos dinero", comentó
el profesional ayer a la tarde a La Capital a poco de que finalizaran los arreglos de la puerta de
reja metálica y el recambio del cristal tipo blindex que dan sobre una de las esquinas más
transitadas del microcentro rosarino.
Según fuentes policiales, no existe una estimación de la hora en que pudieron
ingresar los hampones, aunque dijeron que el ruido que hicieron para destrozar la doble puerta
debería haber sido escuchado por algún vecino. Los atracos se descubrieron ayer a la mañana con la
llegada de los primeras personas que iban a trabajar.
Sin estorbos. Los delincuentes primero forzaron los barrotes de la reja que da a
la calle, después rompieron el vidrio blindex. De allí en adelante tuvieron el terreno despejado.
En el inmueble hay tres oficinas por piso y no existe en toda la propiedad sistema de alarma ni de
video de seguridad. Tampoco queda personal de vigilancia por la noche.
El trabajo de los ladrones se concentró en dependencias de los pisos 2, 3, 4 y
7. En todos los casos ingresaron sin problemas destrozando las puertas. Las oficinas afectadas
pertenecen a estudios contables, jurídicos y escribanías.
Voceros de la seccional 2ª, que interviene por razones de jurisdicción,
señalaron a este diario que no todos los damnificados se habían acercado a la comisaría para
radicar la denuncia. "Hasta cerca del mediodía lo hicieron los propietarios de tres de las
oficinas. De uno de esos lugares se constató el faltante de 5 mil pesos, pero el resto, al parecer
sólo fueron daños y el consiguiente desorden que dejaron los ladrones durante la búsqueda de
efectivo", consignó un funcionario policial.
Desde el hall de ingreso, la actividad en el edificio parecía ayer por la tarde
ser de absoluta normalidad. La mayoría de los perjudicados por la ola de robos prefirió no hacer
declaraciones públicas, según indicó el portero de la propiedad horizontal. "Nadie vio nada
extraño. Pero a nosotros no nos llama la atención. En esta zona ocurrieron varios robos de estas
características aunque para nosotros fue la primera vez", manifestó Barbero.