Días atrás salió publicada en Ovación una nota sobre Santiago de Chile que realmente me sorprendió. De acuerdo con lo escrito, Chile debe haber realizado una revolución que ni Salvador Allende hubiera soñado. Es que recorrí ese país hermoso desde Punta Arenas hasta Santiago incluyendo sus enormes villas (poblaciones). La pobreza en Chile sigue siendo enorme y no es ningún milagro latinoamericano. Para darse cuenta no hace falta salir de Argentina: visiten Bariloche, donde el 30 por ciento de la población es pobre y casualmente la mayoría proviene del país hermano. Pero si pueden visitar ese país recorran la pobreza de la periferia de Santiago, de Puerto Montt, visiten El Frutillar bajo que es un ensueño pero no dejen de ir a El Frutillar alto, donde se amontonan los pobres. Chile tiene hoy mejor marketing que el resto de América latina: ha reemplazado a Uruguay en eso de "la Suiza de América" y a ese marketing se le agrega su gente, que jamás critica a su país ante extranjeros.































