La cuestión es más profunda que contestarle a una conductora de televisión, que puede o no agradar, si en la última dictadura alguien se dirigió a Videla en los medios, como dictador. Está más que claro que Videla fue mucho más que eso. Trascendió todo límite básico como así todo código elemental. Fue más que un militar nefasto y repudiable. También fue cruel, perverso y su conducción del país fue indiscutiblemente demencial. Un ser totalmente oscuro, opaco con características sin demasiado análisis, condenables al ciento por ciento, como desgarradoras. El hecho que se reconozca que nadie se dirigió nunca como dictador a este personaje, no implica que se deba avalar la intolerancia del presente, la prepotencia y la ausencia de debates serios y respetuosos, que son necesarios y esperados por mucha gente. Los grandes temas pendientes, así lo piden. No sólo ahora que estamos en un período especial, dada las elecciones que ya se vienen, data de bastante tiempo. Lograr consenso participando más allá de las diferencias de ideas, fue y es otro ítem que quedó en el aire. La nómina sigue. El sentido es que todos, y en especial los que aún gobiernan, y políticos de esa fuerza y de todas las otras, aúnen esfuerzos y aportes que estén más allá de nimiedades o de aguas para el propio molino. Esto es una constante de décadas, mal que nos pese. La asidua violencia verbal hacia los que tienen otros planes, proyectos o convicciones, merecen ser escuchados con respeto, señal de país civilizado. Si lo compartimos o no, es un proceso personal que se dirime en las urnas, como corresponde. Con transparencia y seriedad. En base a lo que cada uno cree como mejor para la república y su desarrollo. Volver a la época del enemigo, ya hace rato debería estar archivado. No fue nunca el camino, tampoco lo será jamás. Escuchemos al adversario, al que piensa y siente distinto. Al que se apoya con esto en intenciones concretas y metas claras en el porvenir que se avecina. Dudo que escuchar sea en vano. Ni decir si median estudios exhaustivos y asesoramiento acorde a las áreas., y con el deseo siempre de mejorar, convocar, y construir en beneficio de la ciudadanía.































