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La obligación de ser jurado, un azote para los famosos

Se trata de un deber ciudadano que todos los mayores de 18 años tienen que cumplir cada cierto tiempo. También los famosos.

Domingo 22 de Marzo de 2015

“Jury Summons” (Citatorio de jurado): la aparición de estas dos palabras en su sobre anuncia a los estadounidenses su obligación de presentarse para formar parte de un jurado, algo que supone pasar al menos un día en un tribunal pero que también puede implicar semanas o incluso meses. Se trata de un deber ciudadano que todos los mayores de 18 años tienen que cumplir cada cierto tiempo. También los famosos.

   Sólo quien tenga muy buenos motivos puede retrasar esa cita con la Justicia, que es imposible anular. Y en esto no ayuda ser una celebridad. Mariah Carey, Robert De Niro, Woody Allen, Uma Thurman, Donald Trump, Henry Kissinger o Calvin Klein tuvieron que participar como jurados en Nueva York. Y en los tribunales de Los Angeles cumplieron el “Jury Duty” (deber del jurado) actores como Charlie Sheen, Brad Pitt, Tom Hanks, Mel Gibson o Eva Longoria.

   El procedimiento es el mismo para los famosos que para el resto de ciudadanos: el día señalado deben ir al juzgado e identificarse. Tras ello, en la mayor parte de las ocasiones les toca esperar. Cuando llega un proceso y se necesita un jurado, pasan al proceso de selección de forma aleatoria. Si no hay juicio, todo se traduce en ocho horas de larga espera en las incómodas sillas de una sala, interrumpidas sólo por una pequeña pausa para comer.

   Según el tipo de proceso, para cada jurado se necesitan entre 6 y 23 miembros. En el proceso de selección entran bastantes más personas, que son interrogadas por los abogados de ambas partes para descartar cualquier tipo de parcialidad. ¿Conocen a alguno de los implicados en el proceso? ¿Conocen a alguien que conozca a alguien que conozca a alguno de los implicados? Estos interrogatorios pueden durar días o incluso semanas, hasta que los abogados escogen al jurado.

   Quien finalmente acaba formado parte de un jurado, debe seguirlo con atención y decidir sobre cuestiones como la culpabilidad o la inocencia de un sospechoso de asesinato. O sobre si alguien que se ha herido en el trabajo tiene derecho a recibir una indemnización, y si es así, de qué cuantía.

   En realidad son pocos los que acaban integrando un jurado. Por un lado, porque hay muchos más candidatos potenciales de los que en realidad se necesitan. Y por otro, por el gran número de posibles incompatibilidades. O por las incompatibilidades que se inventan, ya que se convirtió en una especie de deporte nacional lograr librarse de actuar como jurado. Desde el “soy insustituible en el trabajo” hasta el “siempre me pongo mal en la sala de juicios” o el “tengo un problema con los abogados y no creo en el sistema de Justicia”, todas esas excusas asegura haber escuchado un abogado de Nueva York.

   También Woody Allen intentó excusarse en una ocasión, explicó en The New York Times Norman Goodman, ex supervisor del cumplimiento de este deber en Nueva York. El cineasta aseguró que quedó tan traumatizado por el proceso de custodia con su ex Mia Farrow que de ninguna manera podía cumplir con el “Jury Duty”. Pero Goodman no aceptó esa explicación y el famoso actor y director tuvo que acudir, con su abogado y un guardaespaldas. “Finalmente se pudo ir, y sinceramente nos alegramos de que así fuera”, confesó el ex supervisor.

   Y es que en realidad, los famosos sí tienen ventajas en la selección de jurados: tienen que presentarse a la cita pero casi nunca son escogidos, ya que su presencia perturbaría demasiado el proceso. “Las estrellas tienen una personalidad especial. La gente se siente atraída por ellos, y puede dejarse influenciar mucho”, explicó el abogado David Albert Pierce al canal Fox News.

   Además, los famosos no suelen tener que esperar junto al resto de los candidatos, sino que aguardan en otra sala, apuntó Goodman, quien en una ocasión pasó un par de horas con Madonna. “Fue muy accesible”, contó el ex supervisor.

   También la cantante recibió al final el preciado documento en el que puede leerse: “Esta es la confirmación de que cumplieron con su deber de jurado. Con esta confirmación no se les puede llamar para ello al menos en los próximos seis años”.

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