Estamos transitando un período de saneamiento y ubicación de mandatarios dentro de sus roles específicos. Es necesario este movimiento para que gobiernos y organismos mundiales se alejen de la corrupción, dictaduras, desgobiernos, totalitarismos y oportunismo político-religioso. Los líderes deben aparecer sanos, impolutos, exentos de vicios, dedicados plenamente a su sagrada tarea. Nuestra vecina República Federativa de Brasil lleva delantera en sancionar las ilegalidades detectadas. Se sacó de encima a cinco ministros incluyendo al jefe de Gabinete mientras se bambolea en la cuerda floja el sexto ministro, nada más ni menos que el ministro de Economía y Comercio por no informar a su presidenta algunas situaciones que ésta le solicitó. En Japón, país que concede un sitial de preferencia a la honorabilidad de sus gobernantes, se le solicitó la renuncia al ministro de Comercio por un comentario teñido de humor negro que hiciera a un periodista sobre la radiación en la planta nuclear de Fukushima. En Israel, país muy duro y severo con sus funcionarios, se encarceló por siete años al ex presidente Katsav responsable por violación. Compartirá su celda con un ex ministro israelí de Sanidad sentenciado a 4 años por corrupción. En Italia, el premier Berlusconi hubo de resignar su puesto porque sus escándalos sexuales trascendieron el límite de sus fueros gubernamentales. En Francia, Levi Strauss-Kahn, siendo presidente en funciones del FMI y seguro candidato a suceder a Sarkozy, abandonó al organismo financiero y a sus aspiraciones presidenciales tras sucesivos escándalos sexuales. Egipcios, libios y sirios se desembarazaron de sus dictatoriales gobernantes tras décadas de soportarlos. Aunque las vidas sacrificadas, tiempos y esfuerzos invertidos en todos estos casos fueron considerables e irrecuperables resulta gratificante imponer el respeto hacia normas éticas y conductivas que jamás debieron dejarse de lado. Es un camino muy largo el que falta recorrer para apreciar la luz al final del túnel pero la caminata se ha iniciado. Esperamos que Argentina país de buena gente tome la escoba para unirse a la barrida. Creo que tiene trabajo de sobra si se lo propone.






























