Quiero por este medio expresar que como médico llevo 45 años de aportes ininterrumpidos a Ospac. Me presenté a mi Colegio de Médicos para que me defienda frente a maniobras claramente distorsionadas para que Ospac pague lo que corresponde a jubilados y a aquellos que queremos jubilarnos, pues nos computan desde el año 1975, despreciando los aportes anteriores, y pagándonos como jubilados un sueldo de indignidad, de tal forma que seamos cautivos aportantes permanentes. Al pagar un sueldo indigno nadie se jubila y sigue aportando. La Caja no eroga y sigue cobrando en toda la provincia. Siendo un profesional inmaculado en dos aspectos, ya que tengo la cuota societaria al día y pago mes a mes, año a año sin omitir uno. Encuentro en mi Colegio frente a mi solicitud indiferencia y desidia a tal situación de atropello. Todos los Colegios tienen un departamento de asuntos legales que aplican con todo rigor a todo colegiado que no cumpla con el punto y coma del estatuto que rige a cada uno; pero cuando el matriculado pide socorro, en vez de solidarizarse hacia quien fuera víctima de tal atropello, actúa de una manera dilatoria, distraída e ignorando su alta meta de defender a tal colegiado. Viendo la estafa moral real monetaria a las que nos somete Ospac, con fundamentos y pruebas, nos ignora y actúa sólo como ente traslativo de nuestra queja a la Caja, demostrando dos ejes que no podemos ignorar: el primero, no tomar partido en los problemas que ocasiona Ospac a todos aquellos que estamos al día, no defendiendo; y segundo, pasarle sin más las cartas como copia a quien nos ocasiona el "afano" amparados en una ley a todas vistas destinada a tener aportantes cautivos hasta que la muerte nos llame. He aportado lo que se me ha indicado de uno y otro lado (Colegio y Ospac) y hoy se pasan la pelota para no comprometerse. Denuncio por medio de ésta, la complicidad de algunos Colegios importantes (en cantidad de matriculados) que rigen y controlan la conducta de sus colegiados, que eluden y no asumen su responsabilidad al ver una conducta distorsionada, aludiendo ignorancia en el tema o diciendo: "es la ley", ley 12.818 que ha sido corregida siempre a favor de los intereses de la Caja y lo sigue haciendo en el hoy, con la vara rectora de actuarios, curiales y contadores de la misma.




























