Estoy cansada ya de callar tanta hipocresía de nuestro gobierno. Por comenzar por nuestra presidenta, la señora Cristina Fernández de Kirchner, quien como mujer me da vergüenza ajena pues a mí me ha demostrado que deja mucho que desear al no comportarse como tal. Dice importarle el pueblo, pero no es así. Piensa que con regalar el dinero de los jubilados como hace con las asignaciones familiares ayuda a combatir la pobreza. Se equivoca, primero porque no está pagando lo que dice y yo soy prueba fehaciente de ello. Segundo, que lo único que está logrando es fomentar la vagancia y traer más niños al mundo, puesto que lo único que ha logrado es que muchas mujeres piensen en quedar embarazadas para que les paguen dicho dinero sin importarles si sus hijos comen o tratan de sobrevivir. Señora Cristina, deje de hacer las cosas mal, piense con la cabeza y no en su bolsillo.



























