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Kodama presentó grabaciones inéditas de Borges sobre el tango

En 1965 el escritor dio una serie de conferencias sobre el origen del género que fueron grabadas por uno de los asistentes.

Miércoles 06 de Noviembre de 2013

Carlos Gardel, el tango de la guardia vieja, la milonga, los gauchos atesorados por el genio de Jorge Luis Borges quedan resumidos en un documento inédito que ahora ve la luz.

En 1965, el escritor argentino, uno de los autores más importantes del siglo XX, pronunció durante cuatro tardes una serie de conferencias sobre el origen del tango en algún lugar de Buenos Aires. Un inmigrante español acudió a todas ellas y las grabó con un magnetófono: el resultado, cinco horas de erudición del autor del "El Aleph" olvidadas durante casi cinco décadas y que ayer fueron presentadas por su viuda, María Kodama, en Madrid.

"Es muy emocionante escuchar su voz, las cosas que dice son las cosas que yo estaba acostumbrada a escuchar, que me decía de forma privada, es muy lindo", afirmó Kodama, de 76 años, durante la presentación en la Casa del Lector.

Esta institución, gestionada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, atesora desde hace unos meses las grabaciones, donadas por el escritor español Bernardo Atxaga quien las recibió hace unos años de un amigo en el País Vasco, donde habían dormido durante décadas tras el regreso de su artífice.

Kodama las conoció hace apenas tres meses y aún sonríe emocionada cuando escucha un fragmento en el que Borges, fallecido en 1986, describe el Buenos Aires de finales del siglo XIX que dio vida al tango, se va por las ramas o recuerda sus inicios como escritor con el tráfico porteño como ruido de fondo.

En estas grabaciones "encontramos a Borges como era, una persona que parte de algo, el tango, y luego eso lo va abriendo y lo lleva a (el poema de Homero) «La Ilíada» o a (el escritor estadounidense) Mark Twain", explica.

Descubrimos así que a Borges no le gustaba la música de Gardel. "Le parece un personaje que de alguna manera violentó el tango", afirma César Antonio Molina, director de la Fundación. "Dice que convirtió el tango en una especie de tragedia triste y teatral", agrega.

"A Borges le gusta es el tango originario, relacionado con la milonga, que tiene poca letra y mucha música, que viene de los suburbios, de la mala vida", afirma Molina, quien estudió a fondo las grabaciones y espera poder publicarlas, en forma de audio y de libro, en un año.

Era ese ambiente, y las raíces de un país marcado por figuras como la del gaucho —habla por supuesto del poema "Martín Fierro"—, los que atrajeron al escritor.

"No era una persona que se sentase a escuchar música" y nunca bailó un tango, recuerda Kodama, 38 años más joven que Borges, quien fue su alumna y asistente antes de convertirse en su segunda esposa.

Sus gustos musicales fueron particulares: "No le gustaba Beethoven, por ejemplo, decía que era mucho ruido; Chopin, tampoco, era muy sentimental", explica.

Y rememora cuando ella tenía 16 años y a la salida del colegio se reunían en un bar ahora desaparecido, "el Sant James, que estaba en la esquina de su casa", donde ella le leía al escritor.

"Una nunca se resigna a perder a alguien por quien ha sido realmente amada", afirma, así que hallazgos como éste "me ayudan a sentir una presencia casi física de Borges aunque sé que no está", reconoce.

Mucho más del tango, en estas conferencias Borges evoca episodios históricos, como la batalla de Ayacucho (1824) que selló las independencias latinoamericanas. También su infancia y su obra literaria.

"Da detalles que a un estudioso se le escaparían" como su relación con el lunfardo, explicó por su parte Atxaga en videoconferencia desde el País Vasco.

Este puede ser uno de los últimos documentos inéditos del genio argentino, considera Kodama. "Orales puede ser, escritos no creo" que aparezcan más, afirma, señalando que ella tiene, entre otros, "el borrador de un guión para un film", encargado al escritor argentino y del que no dio ningún detalle.

"Aunque sobre todo, lo que queda claro, una vez más, es que el conocimiento no era algo rígido para él", apunta Kodama. De ahí que el escritor dijera en aquellas jornadas: "El tango nos da un pasado, un pasado imaginario. Estudiar el tango no es algo inútil, sino una forma de leer el alma argentina".

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