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Katy Perry vuelve a dar batalla en el competitivo circo del pop

La dueña de hits como "I Kissed A Girl" y "Hot N Cold" hoy edita su tercer disco, "Prism". En su nuevo álbum la cantante mantiene su esencia vital y optimista, aunque el humor y la autoparodia dan paso a momentos más serios.  

Martes 22 de Octubre de 2013

En el circo romano del pop, son muchos los que se prestan a combatir, pero pocos los que libran un segundo asalto. Katy Perry es una excepción, y ya está lista para un tercer embate con un potente rugido, "Prism", su nuevo álbum que sale a la venta hoy. La singular diva estadounidense acaba de liberar en su web oficial el audio completo de su tercer disco de estudio (el cuarto, si se tiene en cuenta el que publicó en 2001 como Kate Hudson), y de su escucha se derivan tan buenas premisas como de su primer single, "Roar" (rugido), un himno de autoayuda que trata sobre la confianza en uno mismo.

"Roar" ya se posicionó en lo más alto de las listas de éxitos y ha sido descargado más de medio millón de veces, haciendo ganar a Perry claramente el duelo con Lady Gaga con su single "Applause". Desde el éxito de "I Kissed A Girl" y "Hot N Cold" en 2008, la industria de la música puede confiar en la fuerza de atracción de la estadounidense de 28 años. Con su pop optimista, Perry ha vendido más de diez millones de discos con sólo dos álbumes, "One Of The Boys" (2008) y "Teenage Dream" (2010), el cual le proporcionó hasta cinco números uno en la lista de sencillos de EEUU, hazaña que previamente sólo había logrado el "Bad" de Michael Jackson.

En "Prism" hay algunos cambios, pero la esencia del pop sólido se mantiene. Aunque Perry quemara las pelucas de colores y se desembarazaba de su imagen de "pin-up" en los videos previos al lanzamiento de este disco, no se separa mucho de las pautas básicas que la encumbraron. En todo caso, quizás hay una pizca menos de su acostumbrado humor autoparódico.

El título de "Prism" (prisma) proviene de la idea de proyectar en estas canciones todas sus facetas como artista. El objetivo se alcanza plenamente, ya que en los trece tracks del CD encontramos de vuelta a la cantante aguerrida, a la emotiva, a la optimista, a la urbana y al ícono gay.

La principal novedad reside en que, seducida por la música de Robyn, la intérprete de "I Kissed A Girl" volvió a los brazos de la consabida y omnipresente plétora de productores suecos —Klas Ahlund y, por supuesto, Dr. Luke y Max Martin— artífices de "Teenage Dream" y tantos otros álbumes victoriosos. Su toque es especialmente evidente en cortes como "Walking On Air", uno de los nuevos singles, en el que practican un guiño irónico al sonido eurodance de los 90.

El álbum se abre con el selvático y vitalista "Roar", que se dio a conocer en medio de una polémica por supuesto plagio con el tema "Brave", de su amiga Sara Bareilles, quien, lejos de avivar el fuego, restó importancia al parecido y se dio por contenta con la subida en ventas de su propio hit. Le siguen el épico "Legendary Lovers", con su envoltura marcial con toques de música bhangra, y "Birthday", un más que potencial sencillo de promoción con una melodía fresca y optimista, aupada por vientos de trompeta y cierto sabor a los temas más lúdicos de Mariah Carey. Otro track para destacar es "Unconditionally", la balada de "Prism" por antonomasia, un tema de alta descarga emocional con sabor Eurovisión.

A partir de "International Smile", que sigue las huellas de "Hot N Cold", Perry se pone más seria y sentimentaloide con la suave "Double Rainbow", y los mid tempos de "Ghost", "Love Me" y "This Moment".

Ya durante la grabación de "Prism" se dejó entrever que el nuevo álbum podría tener elementos algo más "oscuros". Al fin y al cabo coincidía con el divorcio de Perry del actor británico Russell Brand, después de sólo un año de matrimonio. Fue una amarga separación, según reconoció la propia artista a la revista "Vogue". En el video de "Roar", el acompañante de Perry, un enamorado de sí mismo, es atacado por un tigre. Pero, aparte de eso, al final vuelve a dominar la tradicional naturaleza feliz de la californiana en el conjunto del disco.

Al parecer, la cantante tiene práctica en transformar experiencias negativas en buen humor: tras su vertiginoso ascenso en los últimos años, es fácil olvidar que durante mucho tiempo llamó sin éxito a las puertas del sector musical. Sólo poco antes de que le llegara la suerte fue rechazada por la discográfica Columbia, aunque poco después, con el apoyo de su competidora EMI, su álbum inacabado se convirtió en un éxito de ventas. Las primeras incursiones de su carrera las realizó con sólo 15 años, y su atrevida música pop provocó la ruptura con su familia, muy religiosa.

En su vida personal, Perry mantiene una relación con el cantautor John Mayer, coautor de una canción de "Prism" y que además toca la guitarra en varios temas del disco. La cantante y el músico pasaron un tiempo separados, pero después se reconciliaron y ahora parece que hasta hay planes de boda.

La pelea por el trono con Miley Cyrus y Lady Gaga

En estos meses habrá un duelo a tres bandas entre Miley Cyrus, Lady Gaga y Katy Perry por el trono del pop en 2013. Perry tiene bastantes posibilidades de imponerse, más que nada por la “locura” de sus rivales y por estar más centrada en la nueva ecuación del consumo de música, que incluye tanto las ventas de discos como las reproducciones en YouTube, las entradas de los conciertos y la comercialización de la imagen. Sin embargo, no todas son rosas para la morocha. Si algo podía tener Katy Perry, aparte de su belleza, era el ser una payasa. Mientras Miley Cyrus y Ke$ha transmiten una imagen de “mirá qué bien la paso”, Katy jugaba al “pasalo bien conmigo”. Sin embargo, en su nuevo álbum, la cantante parece apegarse a una imagen más seria, emulando el viaje que emprendió Madonna con el disco “Ray Of Light”.

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