Cierto día en un pueblito cercano a Rosario, el presidente comunal paseaba por la plaza cuando observa asombrado a un niño que se disponía a orinar la estatua del fundador del pueblo, situada en el centro del paseo. Con paso firme el funcionario se acercó y le dijo: "Oiga lo que está haciendo no se puede hacer", a lo que el menor respondió tranquilo: "Mire intendente, mire como puedo, mire qué fácil". Sostengo que la breve historia sirve para tratar de entender algunos intringulis nacionales. Después de haberse descubierto las escandalosas relaciones entre organismos públicos y la imprenta ex Ciccone, incluido el vicepresidente, ¿puede insistirse con la impresión de dinero en ese mismo lugar?, parece que sí. ¿Un gobierno puede sacar chapa de defensor de la soberanía con el tema Malvinas cuando estuvo más de tres años sin establecer relación diplomática con Londres? ¿En que forma se pretendía negociar un traspaso de soberanía sin lograr antes un contacto fluido con la otra parte? Y Moyano, después de ser el ariete oficialista en el boicot al reclamo el campo o para disciplinar empresas rebeldes con paros y piquetes, ¿se le puede creer que ahora quiera ser opositor? Parece que se puede. El inefable general Perón planteaba que "...la política es el arte de lo posible". Lejos de esa filosofía se encontraba el suicida Leandro Alem, ese gigante casi olvidado de nuestra historia sosteniendo algo totalmente distinto: "...es mentira que se hace lo que se puede, todo funcionario tiene que hacer lo que debe, y si no puede, es mejor que no haga nada. Usted, estimado lector ¿qué idea piensa que ganará la pulseada?






























