En estos días están comenzando las primeras rondas de reuniones por el Presupuesto Participativo 2011. El PP es una muy buena idea, pero con la que se están produciendo graves problemas en su implementación. Quizás el ciudadano común no lo sepa, pero los proyectos presentados por el vecino deben contar con la "factibilidad técnica" expedida por la Municipalidad para poder ser sometidos a la votación de fin de año, y tener la posibilidad de ser aprobados. Esto, en los hechos, funciona como un poder de veto municipal, por el cual sólo son aprobados aquellos proyectos que les interesa al Poder Ejecutivo. En el caso del barrio La Guardia, por ejemplo, en las rondas del 2010 se presentaron tres proyectos. El proyecto Nº 22, de construir un playón deportivo en un terreno abandonado de Estado de Israel y Benito Juárez, el Nº 29, pavimento definitivo de siete cuadras, y el Nº 41, instalación de un semáforo en Uriburu y Dorrego. Todos fueron rechazados en forma arbitraria y con muy poco análisis, a pesar de que son obras perfectamente factibles y con presupuestos acordes con las sumas que se manejan. En conclusión, a los vecinos les es negada la posibilidad de poder votar proyectos de acuerdo a sus reales necesidades, saliendo a votación sólo lo que quieren las autoridades. Sería deseable que esta situación cambiase, para bien de los barrios y de la ciudad toda, caso contrario crecerá el escepticismo sobre esta interesante modalidad de participación ciudadana que representa el Presupuesto Participativo.




































