La función que cumplen las escuelas privadas, sean confesionales o no, es cubrir con eficacia y calidad el vacío que deja la educación que brindan los Estados nacional y provincial. Esto está reconocido por el subsidio que se les otorga, participando parcialmente en la remuneración de los docentes y en la elección de muchos padres que optan por los establecimientos privados por considerarlos una mejor alternativa para sus hijos. Por otra parte no puede negarse que muchos clubes deportivos encauzan a nuestros jóvenes en el camino del esfuerzo, la sana competencia, el respeto por el adversario y, en general, inculcándoles principios éticos, alejándolos de la droga y de la vagancia que es mala consejera. Por último tampoco hay dudas que los templos de las religiones que, al decir del Dalai Lama (La Capital, 18/9/2011) "todas tienen un mismo mensaje de amor, compasión y tolerancia" resultan indispensables en una sociedad que, como la nuestra, está sumida en la violencia y en la intolerancia. Por ello, la iniciativa de quitarles a esas instituciones la exención del pago de las tasas municipales sería una decisión mezquina, con pequeña incidencia en las finanzas comunales. Ello es sólo atribuible a quien mantiene una postura ideológica, pese a su inestabilidad partidaria, basada en un aparente interés en la recaudación fiscal, pero olvidando la función social de las instituciones mencionadas, posición ajena a los principios básicos del socialismo y del peronismo.
Ricardo A. Beltramino,
DNI. 6.006.704































