Con frecuencia se utiliza el término "independiente" aplicado a diferentes situaciones, aspectos y momentos del cotidiano devenir. Prensa independiente, cine independiente son algunos ejemplos. Lo que habría que aclarar es en referencia a qué es la independencia declamada. La etimología de la palabra independiente es muy amplia. En el lenguaje cotidiano cuando se dice que alguien es independiente se está explicitando que existe una determinada libertad o autonomía de proceder u opinar sin estar bajo la tutela o los designios de nadie. En política, por ejemplo, se puede decir que un ciudadano es independiente de los partidos políticos cuando no milita en ninguno de ellos sin que ello implique una neutralidad ideológica o de pensamiento. El politólogo Roberto Bobbio expresa que una persona adscribe a pensamientos de derecha, centro-derecha, centro izquierda, o izquierda de acuerdo a su posición con respecto a valores como la igualdad y libertad. Ciudadano independiente es aquél que se compromete y participa apoyando desde una perspectiva crítica a los actos de gobierno, sin tomar en cuenta el partido político que detenta el poder de turno. Señalará su disconformidad algunas veces; respaldará, en otras, aquellas medidas que considere positivas para el bien común. Nunca se convierte en la persona obsecuente que todo aprueba o en aquella a que todo se opone. El indiferente adopta una posición cómoda: no interviene ni se compromete en nada; o al menos eso cree. Su indiferencia lo hace más dependiente de la opinión y decisión de otros. Los ciudadanos independientes, críticos y analíticos, son los actores sociales y políticos protagonistas del país que se avecina.



























