Queremos creer que la seriedad que se expresa en el momento de los juramentos de las nuevas autoridades y la frase que concluye: "si así no lo hiciereis, Dios y la Nación os lo demanden" no son un mero acto protocolar sino una realidad ineludible. Ex ministro de Salud de la Nación: esperamos que Dios y la ley caigan con todo su rigor sobre usted porque prometió entregar en tiempo y forma 1.157 tratamientos completos para las personas en estado de gravedad, enfermas de hepatitis C, y no lo cumplió. Dejó trunca la promesa de cura que, en su momento, dada su promesa, les fue anunciada a los enfermos por sus respectivos hepatólogos. Dejó trunca la cura que muchos no alcanzarán. Nosotros, los seres humanos que habitamos este amado país, no debemos ser jueces de nadie, pero sí confiamos en que realmente Dios y la patria se lo demandarán.




























