Somos vecinos del Hospital Roque Sáenz Peña y queremos hacer saber el deplorable estado en que se encuentra. Al inaugurar la nueva guardia, el frente de dicho hospital ha quedado totalmente abandonado y sin luz. La puerta principal después de las 14 se cierra y la sala de guardia es un recoveco oscuro de gran peligro. Allí no hay ningún personal de seguridad, solo algún empleado puesto como custodia con una triste linterna. Para llegar al nuevo lugar no hay ninguna señalización, así la gente llega a veces con graves problemas y los autos no tienen una entrada directa: circulan en contramano por avenida del Rosario y las motos han tomado las veredas como senda común. Es por ello que de noche es frecuente escuchar fuertes frenadas, insultos, golpes de puertas y lo más angustiante es que en cualquier momento esto va a traer gravísimas consecuencias. Es menester que las autoridades tomen los recaudos correspondientes y esperamos que no se convierta en un nuevo Heca abandonado.





































