Uno se hace cada vez más joven si sabe aprovechar profundamente las experiencias vividas, sabias palabras que pueden aplicarse a Enrique Francovigh. Hace poco estrenó sus jóvenes 90 años y su mayor alegría consistió en festejarlos en compañía de todos los que gozamos de su cariño y de su amistad. Enrique no es solamente un artista del canto, sino que todo él es un canto a la vida, en el que agradece cada uno de los momentos que lo atraviesan. Ha dedicado su existencia al arte y a la ayuda a los demás. Su secreto reside en su actitud permanente de agradecer cada mañana de un nuevo día, dar con generosidad y con alegría, amar a los otros porque sí, sin intereses ni condiciones, y precisamente allí se encuentran su juventud y su alegría. Gracias Enrique, por ser un ejemplo de vida en este mundo, muchas veces amenazado por la soledad y la desesperanza.



























